Uno de ellos

RAcing almeria

Lo del Mallorca B me pilló demasiado joven: en 1987, el filial bermellón se convirtió en el primer equipo de Segunda B en alcanzar los cuartos de final de la Copa del Rey. Pero sí me acuerdo del siguiente equipo en lograr tal gesta, aquel Numancia de Lotina que fue superando rondas en 1996 hasta alcanzar el Camp Nou, donde dio guerra. Aquello fue realmente sonado y fueron numerosos los reportajes. En ellos, aquel carrilero derecho llamado Raúl se ganó después un sitio delante de las cámaras de Canal+. En la pasada década hemos visto esta circunstancia con más frecuencia: el Granada en 2001, el Figueres un año después y la Gramenet en 2005. El último caso fue el del Mirandés en 2012, el de Pablo Infante y el milagro de Anduva que fue eliminando primeras hasta detener sus pasos en las semifinales de San Mamés. Una de sus víctimas fue el Racing de Santander.

Antes de la situación actual y salvo aquel efímero año del descenso y posterior regreso en 2001 y 2002, al Racing lo recuerdo en primera, batiéndose con los grandes, visitando el Bernabéu y el Camp Nou y peleando con dignidad por un hueco en la máxima categoría. Sin alardes pero con eficiencia, salvo aquel año de la clasificación para la UEFA. Poco sabíamos entonces de las consecuencias de aquello. Miraba a esos equipos que completaban gestas en la Copa del Rey con respeto y admiración, como una fábula en la que el pequeño se come al grande hecha realidad en un campo de fútbol, como el ejemplo a seguir del “nada es imposible” que pregonan las grandes marcas.

El Racing nunca destacó demasiado en la Copa del Rey, y tampoco le pedíamos naranjas al limonero. Estábamos satisfechos con ver al equipo entre los grandes, lo que no evitó que supusiesen una alegría las dos semifinales que se vieron hace algunos años. Veía aquellas gestas de los equipos chicos desde la distancia, desde otra perspectiva ajena a lo efímero de aquellas hazañas, y apenas sin darnos cuenta, sólo un par de años después de que el Mirandés fuese el último en lograrlo, nos hemos convertido en uno de ellos. El Racing es el octavo equipo de Segunda B que logra alcanzar los cuartos de final de la Copa del Rey, ahora estamos en el otro lado y la sensación es distinta, de una euforia amplificada por los altavoces de los tiempos que vive el club. Primero fue el Sevilla en dieciseisavos de final en lo que supuso un cierre perfecto a un año de centenario complicado. Hoy fue el Almería, al que otra vez había que remontar fuera de casa, y así lo hicieron esos jugadores que ya son ídolos en la región. Otros tiempos, pero el viejo Racing sigue provocando sonrisas en Santander.

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Gabriel Caballero

Periodismo
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