messi vs leganes

El partido entre Barcelona y Leganés me recordó a aquellas películas en los que los segundos se tornan minutos y los minutos, horas. Que miras el reloj pensando que ya se termina y nada. Que te has acabado las palomitas y te preguntas cuánto le quedará a este tostón.

Gran parte de culpa de que el largometraje en el Camp Nou se hiciera eterno la tuvo, qué duda cabe, el actor invitado. El conjunto pepinero hizo del repliegue defensivo su mejor recurso, con transiciones veloces a la contra que pudieron costarle algún disgusto al líder.

Pero con un fogonazo de Ansu Fati en la primera mitad y un penalti más que dudoso ―por no decir abiertamente que no era― que transformó Messi, bastó para que el Barça cumpliera con el guión y diera paso a los créditos, en los que el futuro y el presente de La Masía fueron los protagonistas.

En la habitual defensa de cinco que plantea Javier Aguirre a sus rivales, el Barcelona fue incapaz de encontrar espacios. Un fútbol demasiado contemplativo y discreto de un equipo con novedades en su once pero cargado de futbolistas con superávit de talento para desaprovecharlo en noches como la de ayer.

Con todo, bastó jugar a medio gas para pensar en el Sevilla. Y eso, porque el Leganés perdonó lo que un conjunto en sus circunstancias no puede perdonar. Su máximo goleador, Óscar Rodríguez, era baja por sanción. Y su segundo máximo artillero esta temporada, Braitwhaite, estaba en el banquillo… del Barça. Guerrero, que tuvo dos clarísimas, se mostró más bien pacífico cuando el empate a cero reinaba en el vacío coliseo barcelonista.

ansu fati fc barcelona

La definición que al Lega le faltó en los últimos metros es la que le sobró a Ansu Fati cuando el intermedio apremiaba. El canterano de 17 años levantó de sus asientos al público virtual y silenció los bostezos de los aficionados reales en su casa con un disparo seco y raso que dejó sin respuesta a un Cuéllar con la visibilidad limitada.

El postmillennial, que había perdido incidencia con la llegada al banquillo de Quique Setién, buscó el desequilibrio y su habitual velocidad por el flanco izquierdo y sin ser su actuación más brillante, le bastó con un balón suelto para clavar un derechazo y acaparar así los elogios. Justo el día que situaban sobre la mesa una oferta de 150 millones de euros (!) del Manchester United y que el Barça habría desoído.

En la reanudación el Barcelona salió a jugar con el mismo entusiasmo que Fernando Simón en una rueda de prensa. El marcador reflejaba 1-0 pero por la manera de dejar correr el cronómetro, parecía que en electrónico reflejara una goleada épica. Únicamente Messi parecía querer desligarse de esa quemazón y el argentino, tras ver como el VAR anulaba un tanto a Griezmann por fuera de juego, cayó dentro del área y esta vez el videoarbitraje no actuó.

Quedaban 22 minutos más los seis de prolongación que comienzan a ser habituales tras tantos cambios más la pausa por hidratación cuando Leo echó por tierra el sueño del Leganés de puntuar en el Estadi. Desde ese instante, ni el concurso de Luis Suárez o Ricky Puig aceleraron el ralentizado juego blaugrana, con la cabeza puesta en duelo a cara de perro del viernes ante el Sevilla; consciente, más le vale, que en el Sánchez Pizjuán no se encontrarán un oponente tan inerme ofensivamente. En esa película se espera más acción.

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Fernando Castellanos

Periodismo deportivo en vena. En NdF desde 2006. Hacer todo lo que puedas es lo mínimo que puedes hacer.