“Debería haber un Balón de Oro para Messi y otro para el resto”; palabras premonitorias las de Sampaoli en la previa: el argentino le hizo un roto al Sevilla en el Sánchez Pizjuán. Y eso que el conjunto hispalense difícilmente podría haber estado mejor apoyado: además de su propia hinchada contaba con el elenco de ‘Juego de Tronos’, de rodaje en el sur de España. Los actores de la afamada serie dejaron por un momento sus estandartes para portar la bufanda sevillista, pero entre Daenerys Targaryen, Jaime Lannister o La Montaña, Leo Messi enarboló su bandera y pareció apropiarse del lema de los Lannister: “oye mi rugido”. Y eso que el Sevilla jugó un gran primer tiempo y logró adelantarse en el marcador, pero ese rendimiento no les duró todo el encuentro y el crack azulgrana levantó al Barcelona para conseguir la victoria final por 1-2.

Comenzó enchufada la MSN con una gran jugada entre los tres que remató Luis Suárez, despejando Sergio Rico con apuros, pero desconectó después hasta que Messi encendió la luz. Era el momento del Sevilla: con Vietto, Vitolo y Sarabia arriba y Nasri y Franco Vázquez escoltándoles detrás, el Sevilla se plantó en campo azulgrana para ejercer una presión adelantada y no dejar salir al Barcelona, con Busquets vigilado de cerca. Por si el equipo azulgrana traspasaba líneas, N’Zonzi estaba preparado para cortar en su zona. Al buen número de jugadores ofensivos que Sampaoli puso en liza se añadían frecuentemente desde los laterales Mariano y Escudero, este último de reciente convocatoria con la selección.

Vitolo adelanta al Sevilla

Sin saber cómo armar el juego el Barcelona y con el Sevilla venido arriba, no tardó más de quince minutos el equipo hispalense en adelantarse en el marcador: Sergi Roberto erró al intentar cortar el pase en profundidad de Sarabia y Vitolo se plantó delante de Ter Stegen. El canario sigue de dulce, y no falló en el mano a mano con el meta alemán. No se conformó el Sevilla con el 1-0 y siguió atacando, pero no supo aumentar su ventaja a pesar de las ocasiones de las que disfrutaron Sarabia o el propio Vitolo. A este Sevilla le falta la guinda del pastel, ese Bacca o Gameiro que tuvo en años anteriores.

Inmerso en su ofensiva, el Sevilla se olvidó del peligro que acechaba en el norte y parecía dormido, como si de una oleada de caminantes blancos se tratase: cuando despertó, ni el Muro podría haber parado a Leo Messi. A pocos minutos del descanso, Neymar entró por el costado izquierdo del área para ceder al argentino, que remató desde el borde del área al palo derecho de Sergio Rico. Parecía mentira visto lo visto en el césped del Pizjuán y lo hecho por ambos equipos, pero el encuentro acabó con empate la primera mitad.

Mejor el Barcelona en la segunda parte

El gol sólo era la antesala de lo que estaba por llegar, pues la exhibición no había hecho más que empezar. El Barcelona encerró al Sevilla en su área comandado por Messi, que aparecía por todas partes: dirigía, atacaba y tiraba si era menester. Unas veces Sergio Rico y otras que el ’10’ azulgrana no acertó entre los tres palos evitaron que el conjunto visitante se pusiese por delante en el marcador hasta que, en lugar de tirar, Messi cedió a su derecha: por ahí aparecía Luis Suárez, que batió a Rico para certificar la remontada. Estaba jugando entonces mejor el Barcelona, al Sevilla no le quedaban tantas fuerzas para presionar y Denis Suárez funcionaba en el centro del campo: no siempre salen Xavis e Iniestas, pero la cantera le volvió a salir rentable al Barcelona mientras otros fichajes millonarios aguardaban en el banco.

Trató de reaccionar el Sevilla tras el gol de Luis Suárez, pero Mascherano y Umtiti defendieron bien su zona. En los últimos instantes se sucedieron las ocasiones: N’Zonzi cabeceó tras una mala salida de Ter Stegen pero el balón se fue rozando el poste, y poco después, Sergio Rico completó su buen partido cuando Neymar pudo haber dado la puntilla. No se movió el marcador, y los de Luis Enrique se llevaron una trabajada victoria del Sánchez Pizjuán ante un buen Sevilla. Se acerca el invierno, pero con Messi es primavera para el Barcelona.

Foto | Reuters

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Gabriel Caballero