Con Messi, de momento, no basta

Messi Vs Athletic

El Barcelona se quedó con las ganas de quedarse con la incógnita de saber si hoy era el día de conseguir su cuarta Liga en cinco años. La idea era ganar en San Mamés y esperar que el Atlético venciera al Real Madrid. Sin embargo, después del partido poco importaba lo que sucediera en el Vicente Calderón, puesto que a los barcelonistas se les escapó el triunfo en las postrimerías y aplazó el alirón para un futuro no muy lejano. De hecho, podría ser la próxima semana, en el Camp Nou y frente al Betis, cuando los hombres de Tito Vilanova puedan cantar el ansiado alirón. Lo harán días después de enfrentarse al Bayern en un duelo que muchos tachan de trámite. A diferencia de lo que sucedió en Múnich, a Messi sí se le vio en Bilbao y su gol, el del empate, fue un auténtico chicharro. Pero no bastó para sumar los tres puntos.

Muchas pruebas en el once blaugrana en su última visita a La Catedral. Desconocemos si por probar alternativas de cara al choque europeo o para reservar a alguna de sus piezas. En esa tesitura salió el actual líder. Sin Messi ni Iniesta de la partida, el cuerpo técnico visitante dio la alternativa en la zaga a Abidal, que fue central. En medio, inhabituales como Song, que cuajó un correcto partido, y Thiago, autor de la ‘asistencia’ a Messi en el tanto del empate y poco más. Arriba, un tridente con Cesc de falso nueve con Pedro y Alexis en las alas. El chileno realizó una notable actuación en su eterna reivindicación que se esfuma en los partidos importantes, pero volvió a fallar algunas ocasiones claras. Aun así, hasta la entrada del Diez fue el mejor de su equipo. Un equipo, que por cierto, estuvo más espeso que claro de ideas en el primer acto.

Susaeta, poco antes de la media hora, adelantaba a los de Marcelo Bielsa después de que Aduriz recorriera el flanco izquierdo y le rompiera la cintura a Piqué. Fabuloso el delantero rojiblanco, que sirvió en bandeja la ventaja local. Antes, su rival se había aproximado al área de Iraizoz, pero en la ocasión más clara, con un derechazo del Niño Maravilla que repelió la madera. También Song, llegando desde atrás, dispuso de una buena oportunidad de adelantar a los culés, que se toparon con el gol en contra cuando menos mal lo estaban haciendo. La historia de la primera parte se puede resumir en los citados fogonazos, con poca historia y, eso sí, ambientazo como siempre en San Mamés. Menos mal que en la reanudación entró Messi para animar el cotarro, para desgracia de los bilbaínos.

El argentino se sacó de la chistera uno de los mejores goles de una temporada en la que encadena 44. Sin apenas pisar el pie del acelerador se fue de todos y cada uno de los zagueros que se le pusieron enfrente, con especial insistencia en Gurpegui. Messi, al trote, burló contrincantes hasta encontrar el hueco donde situar la bola. Ahí Gorka no fue más que un convidado de piedra. Un golazo que resucitó al Barcelona que, otra vez con Messi interviniendo, anotó el segundo por medio de Alexis. Entretanto, Bielsa espoleó a sus pupilos haciéndoles creer que las tablas no eran una utopía y para ello entraron Ibai y Llorente. En dos minutos el Barcelona le había dado la vuelta al marcador y fue a dos minutos del final cuando Ander Herrera firmó el 2-2 final. Igualada que dejó sin alirón al Barça, que volverá a tirar de matemáticas para erigirse Campeón el próximo fin de semana: si el Real Madrid no gana (pierde o empata) ante el Valladolid en el Bernabéu y los barcelonistas ganan en casa al Betis, la Liga será oficialmente de los de Tito Vilanova.

Foto | FC Barcelona

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.