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El Real Madrid se proclamó campeón de LaLiga 2019/2020 en una noche de ensueño para el madridismo. No sólo por ver levantar el título a su capitán Sergio Ramos, sino porque al otro lado del puente aéreo, a esa misma hora, su máximo rival se desangraba ante Osasuna. Sí, al tiempo que el júbilo explotaba en el Di Stéfano, el Camp Nou parecía un cementerio; mientras que los de Zinedine Zidane vencieron su partido ante el Villarreal (2-1), los de Quique Setién cayeron derrotados en su propio feudo frente un Osasuna (1-2) que no se jugaba nada.

Pero más allá del ‘doblete’ blanco logrado entre las nueve y las once de la noche, lo cierto es que ha conquistado su 34 entorchado doméstico porque ha sido al que, sin duda, mejor le ha sentado el confinamiento. En la denominada Liga del coronavirus, también podríamos añadir varios nombres propios que han hecho que tras el parón, no haya dejado escapar ni un solo punto: ni uno de 30 posibles. De la implacabilidad del flamante campeón hay varios ‘padres’, comenzando por su entrenador.

Sobre Zidane existe una suerte de leyenda urbana en la que se dice que únicamente es un ‘alineador’, un tipo con flor al que muy seguidamente la suerte le sonríe. Habría que corrigiendo esa sensación que normalmente utilizan sus detractores para desprestigiar su trabajo y ya va siendo hora de poner en valor su labor táctica, sus cambios, la lectura de los partidos, su buena relación con los hombres que dirige ―salvo contados casos, evidentemente― y la manera de transmitir a sus futbolistas una idea de juego. De hecho, este curso se ha visto un Real Madrid más implicado en la presión, a la hora de robar, más conjuntado en el repliegue, equilibrado y certero en los últimos metros. Por algo ha sido el menos goleado del campeonato.

Esta temporada ha sido la de la reconciliación de Courtois, el paralotodo que se llevará el Zamora (por segunda vez) superando las críticas y respaldado por un líder en defensa que también marca goles como Sergio Ramos. En la medular Casemiro se ha erigido como uno de los mejores, si no el mejor, centrocampista defensivo del momento y en ataque Benzema ha asumido el rol de goleador, de killer, de mago. El francés, que no ha encontrado la estabilidad con ningún acompañante arriba, ha llevado el peso de transformar las ocasiones en dianas, siendo clave también a la hora de asistir a sus compañeros.

Irrupciones como las de Mendy, Fede Valverde o el trabajo incansable de habituales que hace un año estaban en la rampa de salida, como Kroos, Modric (sobre todo tras el parón) e incluso Marcelo también han aportado a una plantilla que ha ido de menos a más durante la temporada, que ha sabido aprovechar los altibajos del Barcelona y que, por supuesto, también ofrece alguna sombra entre tanta luz: en el plano individual, Hazard no ha estado a la altura y situaciones como las de Bale o James siguen pareciendo bastante incomprensibles para muchos. Si siempre nos llenamos la boca al hablar de que si el tiempo da o quita razones, en este caso hay que quitarse el sombrero ante ‘Zizou’ porque sin ellos ha conquistado el título que tanto anhelaba: “LaLiga es la hostia y este título me pone más contento que las Champions”, dijo tras el final en Valdebebas.

Como ningún éxito en esta vida puede estar exento de polémica, ésta la ha generado el VAR y sus decisiones. Evidentemente el videoarbitraje ha tenido protagonismo en varios encuentros en los que no anduvo demasiado fino y benefició a los blancos, que también se vieron perjudicados con anterioridad en algún que otro envite. En cualquier caso, lo cierto es que el Barça era el líder antes del parón y el Madrid consiguió el ‘sorpasso’ tras él. ¿Factores? Muchísimos. Entre ellos, la depresión instalada en el fútbol culé. Pero los números hablan y éstos dicen que los de Zidane han sido los más regulares de esta extraña Liga, la más larga de la historia: ¡enhorabuena madridistas!

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Fernando Castellanos

Periodismo deportivo en vena. En NdF desde 2006. Hacer todo lo que puedas es lo mínimo que puedes hacer.