benzema taconazo espanyol

Si nos ceñimos a los resultados, el Real Madrid es el equipo más en forma desde que regresó el fútbol tras el confinamiento. Sale a victoria por partido (y van cinco) y ya está dos puntos por encima del Barcelona en la clasificación.

En el RCDE Stadium le bastó más bien poquito para noquear al colista, virtualmente en Segunda División tras el KO ante los blancos, aunque bien es cierto que de cara a final de curso, pocos adversarios tan inofensivos como el Espanyol se encontrarán en el camino.

Los de Zinedine Zidane controlaron el partido sin demasiado sufrimiento más allá del intento de arreón final de los de Rufete, que se estrenaba en el banquillo perico con exactamente la misma suerte que sus tres anteriores predecesores.

Al Madrid le bastó con una genialidad de Karim para llevarse los tres puntos sin bajar del autobús. Benzema, que ya no Benzemalo, se las ingenió dentro del área para ver por el rabillo del ojo la llegada de Casemiro, marcarse un taconazo como el que en su día recibió de Guti, y colar el esférico entre las piernas de Bernardo para que el centrocampista brasileño únicamente tuviera que empujarla y situar el 0-1 con el que se abrió y cerró la contienda.

La séptima asistencia ―asistenciaca― de Benzema y el cuarto gol en lo que va de campeonato de Casemiro fue suficiente para tumbar a un Espanyol voluntarioso pero con escasos recursos que apenas inquietó a Courtois durante los noventa minutos. El tándem entre el galo y el paulista, expeditivo como siempre y clave en la medular sin renunciar al ataque, le ha dado esta temporada muchos puntos al líder.

Cada vez que Benzema hace una de las suyas, se abre el debate sobre si es o no el mejor delantero centro del mundo, obviando otros futbolistas que, cuando también hacen de las suyas, son también encumbrados hasta la cima más alta. Lo que es evidente es que tras la marcha de Cristiano Ronaldo el francés ha dado un pasito hacia adelante. Y sobre todo esto curso está ofreciendo una exhibición. Ya con 32 años y con muchas críticas a sus espaldas.

Todos sabemos que Karim es un delantero especial, único en su especie, con sus particularidades y una manera de entender el fútbol que quizá, con CR7 al lado, se veía un tanto eclipsada. Es indudable que el rol de líder en ataque, a la espera de que se lo adjudique algún día Hazard, lo ha asumido sin que se le caigan los anillos y precisamente cuando más lo necesita el Real Madrid. Pero entrar en debates sobre si es el mejor de la historia de las historias es arrimarse al sol que más calienta. Y lo mismo opino de Luis Suárez, por si hay dudas. O de Mbappé.

La de veces que se le ha puesto a caer de un burro a Benzema. Y no siempre de manera gratuita. Eso sí, la madurez le ha sentado de maravilla y es incuestionable. El taconazo ante el Espanyol sólo viene a confirmarlo. Está hecho de otra pasta. Y el Madrid se aferra a su magia para encarrilar la Liga.

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Fernando Castellanos

Periodismo deportivo en vena. En NdF desde 2006. Hacer todo lo que puedas es lo mínimo que puedes hacer.