Godín y Miranda: el mejor ataque es una buena defensa

Nueve puntitos. O nueve puntazos. Según como se mire, pueden parecer pocos o pueden parecer muchos. Pero sea como sea, son los que tiene que conseguir el Atlético de Madrid de los doce en juego que quedan. Tres victorias y será matemáticamente campeón. Eso siempre y cuando alguno de sus dos perseguidores, Real Madrid y Barcelona, no se dejen puntos en el camino. De momento, la presión la tienen los culés este domingo ante el Athletic. Y el Madrid, que no juega esta jornada y que lo hará el miércoles 7 ante el Valladolid a sabiendas que no puede fallar.

Ayer el Atlético tuvo un partido más que incómodo ante el atrevido Elche. Courtois demostró una vez más su extrema madurez y trascendencia bajo palos con dos paradones consecutivos en la primera parte. Los ilicitanos hacían de las suyas mientras el Vicente Calderón esperaba con desesperación la reacción de los suyos. Tras un primer tiempo bastante discreto de los del Cholo, la reanudación trajo consigo un cambio de mentalidad en el seno rojiblanco que tuvo en las botas de Villa la mejor oportunidad para desequilibrar el marcador. El Guaje lanzó a engañar y Manu Herrera acertó el destino del esférico. Curioso que lanzara el asturiano, parece ser a petición de Simeone, cuando el habitual ejecutor de penas máximas es Diego Costa, que la semana pasada falló una ante el Getafe.

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Fue precisamente en el Coliseum, en otro de esos encuentros donde cuesta que el fútbol fluya cuando un zaguero, Diego Godín, abrió la lata. Tras un saque de córner al que el uruguayo se incorporó y que acabó despejando la defensa azulona, el balón terminó en botas de Juanfran, que colgó el balón a la olla y entre la media salida de Codina y la testa del central situaron el 0-1 en el marcador.

Anoche su compañero en la retaguardia, Joao Miranda, fue el encargado de coger el testigo. De nuevo a balón parado, una de las especialidades de este Atlético, cabeceó para desatascar un partido que ni desde los once metros conseguían los rojiblancos romper. El brasileño, que se está ganando a pulso que lo llame Scolari para el Mundial, es, como Godín, uno de los secundarios de este equipo deseoso de hacer historia.

Los tantos de Godín ante el Getafe y de Miranda contra el Elche allanaron el camino que en ambos casos continuó Diego Costa. El hispano-brasileño, actor principal de la plantilla colchonera, se encargó de aumentar su cuenta goleadora (27 suma ya, a sólo uno del Pichichi Cristiano Ronaldo) y sentenciar dos victorias que acercan la transformación de utopía en realidad. Valencia y Levante, a domicilio; Málaga, en casa; y Barcelona, en el Camp Nou, es el calendario que le espera al Atlético de aquí a final de temporada. Tres partidos fuera y uno en casa en los que deberá cosechar al menos nueve puntos para que Neptuno se vuelva a teñir de rojo y blanco. Pase lo que pase, lo de esta temporada está siendo inmenso.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.