Híbrido entre ‘tiki-taka’ y ‘toma y daca’

FCB-RealSociedad

El nuevo debate o nadería que copa las tertulias deportivas en los últimos días es el cambio de estilo que con la llegada del Tata Martino ha sufrido el Barcelona. Según unas fuentes, el conjunto blaugrana perdió la posesión ante el Rayo Vallecano por primera vez en cinco años. Otras fuentes, igual de fiables, aseguraron que el balón perteneció durante más tiempo al cuadro catalán. A ello hay que sumar que Víctor Valdés dio 20 pases en largo y que pese al lavado de cara que parece haber implantado el entrenador argentino el Barça acabó goleando en uno de esos campos donde se ganan o se pierden ligas, por cuatro goles de diferencia. Ganó por goleada en Vallecas, pero la lectura no se basa simplemente en los tres puntos cosechados, sino en la manera de conseguirlos. Parece, o quieren hacernos ver, que el Barça ha pasado de jugar al tiki-taka a hacerlo al toma y daca. Y, sinceramente, es temprano para sacar una conclusión definitiva. Lo importante es que después de seis jornadas, incluyendo el triunfo ante la Real Sociedad de esta noche (4-1), los partidos se suman por victorias.

Este Barça, a estas alturas, es igual de reconocible que en años anteriores. El patrón de juego sigue siendo el mismo pero, además, se le han agregado matices que a decir verdad se echaban de menos en cursos pasados. El plan B permite al equipo elaborar a partir de la recuperación, como sucedió contra el Rayo, donde además juegan elementos como las dimensiones del terreno de juego, la hierba alta y la presión al hombre que ejercieron los pupilos de Paco Jémez. El plan A sigue siendo el mismo: crear a partir del dominio de la posesión. Dos vertientes tan complementarias como Neymar y Messi en una misma alineación. ¿Cuántas veces se ha echado de menos una alternativa al juego de toque? ¿Cuántas veces se ha criticado tirar siempre del mismo repertorio independientemente del rival? La campaña pasada, contra el Bayern, el Barça salió escaldado por ser fiel a su idiosincrasia y porque el rival le comió la moral de bien temprano. ¿Y si el Barça le hubiera jugado al cuadro alemán como juegan los propios alemanes? ¿Qué hubiera pasado?

Al entorno del Barcelona le gusta meter mierda aunque el momento sea el idóneo. Siempre existe un ‘pero’, siempre hay piedras en las ruedas. Ayer fue la renovación de Valdés, hoy es la posesión y las prisas por ampliar el contrato de Iniesta y mañana, cualquier otra chorrada que no permita disfrutar de un equipo que está haciendo historia. Frente a la Real Sociedad el Barcelona empleó el plan A, ideal para los partidos en el Camp Nou. Fue el dueño del balón, del partido y los donostiarras, habituados a poner contra las cuerdas a conjuntos con cierto empaque, apenas pudieron ver y aplaudir. Marcaron Neymar, Messi, Busquets y Bartra, éste ya en la segunda mitad, cuando los locales habían quitado el pie del acelerador y, sencillamente, se dedicaban a divertirse sobre el verde. En todo momento hubo sensación de superioridad, en ninguno de incertidumbre. La mejor versión, dicen, ha vuelto. Pero es que la otra, la que hace a este Barça menos reconocible, de momento funciona como un reloj. Por lo tanto, no queda más que aplaudir a este equipo híbrido, tan fan del tiki-taka como del toma y daca.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.