Lluvia de goles

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Nuestra Liga será todo lo mierda que muchos quieran, pero un aficionado neutro, un extranjero que recién pise nuestro país y le dé por ver una jornada como la de este sábado, se frotaría las manos después de la espectacular lluvia de goles que nos ha dejado. 23 goles como 23 soles repartidos, ojo, en cuatro partidos. De mierda, como acuñó Del Nido la temporada pasada, puede que tenga un poco porque 16 de ellos pertenecen a los tres primeros clasificados, dos de ellos Barcelona y Real Madrid, y el otro, un Atlético que se ha propuesto dar guerra y que probablemente se encuentre en el mejor momento de su historia. Real Sociedad y Celta, en un partido de locos, se añadieron a una fiesta goleadora de las que valen la pena repasar.

Comienza el Barça

A las cuatro de la tarde comenzó en el Camp Nou un Barça-Granada sin mucha historia pero que dejó algunos detalles. Sin despeinarse, los del Tata Martino se mantienen invictos en el campeonato liguero. Sin necesidad de cuajar partidos redondos, son capaces de sacarlos adelante. Sin Messi, también. Y sin Víctor Valdés, más de lo mismo. Para eso se fichó a Neymar en su día, aunque ayer anduvo discretito, o para cubrir con garantías al titular se contrató hace ya unos añitos a Pinto. El portero, cuyo futuro es incierto, tiene durante la ausencia de ‘VV’ la oportunidad de ganarse la renovación. Y ante el cuadro nazarí no sólo terminó con la puerta a cero, sino que evitó un gol de Nyom con 2-0 en el marcador. No era una prueba de fuego como las que se le vienen al andaluz, pero sí una perfecta piedra de toque para ganar en confianza. Dos penaltis transformados por Iniesta y por Cesc, los goles de Alexis y Pedro, y el debut del joven (17 años) y desenfadado Adama Traoré fueron lo más destacado de un Barça que se quedó en superioridad numérica tras la expulsión del visitante Iturra.

Anoeta lo goza

A las seis de la tarde, minutos después de la conclusión del partido en la Ciudad Condal, la Real Sociedad proseguía su reencuentro con las buenas sensaciones ante el Celta, coqueteando con el descenso desde el inicio de campaña, y que comenzó de espaldas a la suerte. Fue la tarde de Carlos Vela, que marcó un tetra brik (o como se le llame a anotar cuatro chicharros) y la de Rafinha, que vio como sus dos golitos no servían para, aunque fuese, arañar un punto. A los seis minutos el mexicano ya había abierto la lata, si bien con anterioridad le habían cancelado un gol por fuera de juego. Pero el Celta, al que se le da mejor jugar a domicilio que en casa, aprovechó sus llegadas para colocarse con un casi definitivo 1-3. El citado Rafinha y Álex López pusieron contra las cuerdas a los donostiarras, que lejos de amilanarse, dejaron que Vela, on fire, le diera la vuelta al marcador. En dos de las tres ocasiones rozó el fuera de juego, pero sus tantos subieron al marcador. El último hizo enloquecer Anoeta, que ya sin Champions, espera que sus jugadores vuelvan a ser los mismos que hace un tiempo se convirtieron en tendencia.

Manita blanca en Almería

Con una legión de lesionados, pero con su figura en modo comandante, el Real Madrid sacó su escoba en el Estadio de los Juegos Mediterráneos para dejar sin una mota de polvo al Almería. Le sacó brillo sin necesidad de ser brillante, aunque marcar cinco goles, por muy en posiciones de descenso que se encuentre el rival, no es moco de pavo. Fue Cristiano quien inauguró el electrónico. Aunque el portugués tuvo que abandonar el partido en la segunda parte, su tanto fue providencial. Las alarmas se encendieron con la marcha del crack, pero hasta cuatro jugadores más se encargaron de apagarlas con el mismo número de goles. Benzema, Bale, Isco y Morata superaron un Esteban en plan convidado de piedra. De todas las variables que introdujo Ancelotti en el once titular, destacar la incursión de Isco, un futbolista que comenzó tan bien la temporada que sorprende la poca repercusión que goza en los esquemas del italiano. El andaluz jugó los noventa minutos y marcó un gol muy suyo. A Benzema también se le ve cada vez más alegre, igual que a Bale más integrado. Poco a poco los blancos juntan sus piezas. Por lo menos, no pierden comba respecto a un líder y un segundo clasificado que no dejan títere con cabeza.

Soy el Atleti, a qué quieres que te gane

Lo del Atlético es un tema aparte. Los adjetivos se terminan para lo que es capaz de hacer el cuadro rojiblanco. En 14 jornada sólo ha perdido un partido, ha marcado 28 goles y únicamente ha encajado nueve. Está a sólo tres puntos del Barcelona pero lo que realmente diferencia al equipo del Cholo Simeone de esta temporada con el de pasadas es que su relación con los implicados en la otra Liga es de todo, menos amistosa. Con el cuarto clasificado, que en estos momentos es el Villarreal, se lleva 13 puntos —10 en el peor de los casos si los amarillos vencen este domingo—. Con el Valencia, otro con un partido menos y uno de los líderes habituales de esa competición imaginaria, dobla la diferencia: 20 de distancia. Y hasta los 21 pasa con el Sevilla, con el que se estrenó en la Liga en un duelo que para muchos iba a ser igualado. Pero este Atlético se ha metido en la pelea por el título y se ha garantizado, prácticamente, un puesto en Europa la próxima temporada. No es exagerado: casi dobla el número de puntos del sexto. Anoche, a las diez, en el último partido sabatino, se atiborró ante un Getafe que esta temporada está siendo el de las buenas ocasiones. Pues un set le cayó a la escuadra de Luis García. Raúl García (dos tantos), otro que merece la llamada de Del Bosque, y Diego Costa con un golarro de chilena (¿alguien tiene todavía dudas?) fueron los dos protagonistas de un equipazo que golpea con fuerza su propio techo. 7-0.

En NdF | Soy Diego Costa y me atrevo con todo

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.