Lo que se espera del Barça; lo que se espera de Messi

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Habló el Barça y habló Messi. El primero sobre el césped y el segundo ante el micrófono. Algo que se esperaba como agua de mayo en pleno enero. El barcelonismo se apacigua tras una semana convulsa en la que cayó Zubizarrera, luego las elecciones, luego los pitos a Luis Enrique y que a la postre ha terminado con lo que debe ser, fútbol.

Ganar al mismo Atlético que días atrás venció al Real Madrid, hacerlo en medio del caos casi irrespirable que se vivía en los aledaños del Camp Nou y hacerlo con una primera mitad espectacular es lo que se espera de este Barça. Luis Enrique se dejó rotaciones y puso en liza sus once mejores futbolistas, con un tridente ofensivo que debería asustar a cualquiera y que hizo honor a ese respeto que impone siendo cada uno de sus integrantes autores de los tres goles que encajó Moyá. Los tres participaron en el primer gol, obra de Neymar, tras un mal control de Suárez. Corría el minuto doce y el Barça se sentía más a gusto que un arbusto, algo que desde que Simeone se hizo cargo del conjunto colchonero no era lo habitual. Pasada la media hora, tras desperdiciar algunas claras ocasiones y ver como Giménez tiraba de dureza frente al tobillo de ‘Ney’, Messi se acompañó de su brazo/hombro para dirigir la jugada que culminaría Luis Suárez para el 2-0.

En la segunda mitad el Atlético trató de acortar distancias y lo logró por medio de un penalti de Messi sobre Gámez que fue igual de discutido, pero en el bando contrario, que la mano del argentino. Mandzukic no perdonó y en la celebración hizo el gesto de callar a la parroquia local, al más puro estilo Raúl pero sin cuchara ni empate, como sí lo hizo el madridista en sus tiempos. Los visitantes se animaron y a punto estuvieron de igualar la contienda, pero ayer, en el teórico ultimátum de Luis Enrique (no se lo cree nadie), no podía faltar su gran ‘enemigo’ en el vestuario, un Messi que selló el triunfo escurriéndose en el área y siendo más pillo que nadie. El Barça se dio tregua a sí mismo y se mantiene segundo en la tabla, a un punto del Madrid, que recordemos que tiene un partido pendiente con el Sevilla.

Messi habla, por fin

Tras protagonizar el partido y, sobre todo, la semana, Messi se sentó ante los micrófonos de Barça TV para hablar. Y sí, habló. Algo que de Messi se espera y que lamentablemente hace a cuentagotas. Y cuando lo hace, lo hace en su país o través de las redes sociales. El argentino puso tierra de por medio a las informaciones vertidas estos días sobre su persona en las que se apuntaba que habría pedido la cabeza de Luis Enrique y tres miembros del staff técnico blaugrana para seguir. A los que aseguran que se quiere ir al Chelsea o al City. Y se lamentó que la «mierda» salga de los medios catalanes (apuntando a TV3, Mundo Deportivo o Sport). Dijo ser uno más del club y que no toma decisiones. Que ni en su día echó a Ibra, ni a Eto’o ni a Bojan. Que son todo mentiras. Más allá de su influencia en el club, lógica por ser «el mejor futbolista del mundo» para sus dirigentes, hablar de vez en cuando, y hacerlo sin pelos en la lengua, le honra. Por algo es el mejor, por algo es el que más gana, por algo es el líder del equipo y por algo es uno de sus capitanes.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.