La temporada del Betis, en una imagen

Superado, angustiado, jodido. Así se marchó Paulao del partido entre el Rayo Vallecano y el Betis. El defensa se hundió como el Titanic tras ser el protagonista involuntario de los dos primeros goles que encajó su equipo. Una imagen que podría representar el curso del equipo andaluz. Su defensa pidió la sustitución abatido por sus errores. No sólo los suyos, sino los de todos durante toda la temporada, condenan al Betis a Segunda División. Virtualmente acaricia con las yemas de los dedos el infierno tras un año horroroso en el que ni Pepe Mel primero, ni Gabriel Calderón después, supieron o pudieron sacar de los apuros un equipo que nadie a principio de temporada imaginaba que acabaría así.

El Betis se había caracterizado en las últimas temporadas por su buen gusto por la pelota. Pepe Mel era el artífice de ese éxito que la pasada campaña le llevó a clasificarse para la Europa League. Pero las cosas no han marchado. Los árbitros, todo hay que decirlo, tampoco han colaborado en momentos puntuales que podrían haber sido decisivos. Pero culpar sólo al comité arbitral de los pésimos resultados verdiblancos sería absurdo. El Betis no se ha encontrado en casi toda la temporada. En la Europa League se dejó la vida, pero cayó ante el Sevilla cuando lo tenía todo de cara. Y en el campeonato doméstico, más de lo mismo. No ha rendido como se esperaba, el cambio de entrenador no fue revulsivo y los puntos que se han sumado han sido, todos, de sutura.

El Betis jugará en la Liga Adelante después de un último partido en el que Paulao fue el triste protagonista. El primer gol del Rayo, de Rochina, tras un error garrafal suyo. Y el segundo se lo anotó él. No superó la presión, no pudo recomponerse y pidió el cambio. Muchos le acusarán de borrarse, de cobarde, de huir por patas. Pero su gesto es de honestidad. Si no puede ayudar a sus compañeros, que se marche. Es como el que sufre una lesión, pero aquí el problema está en la cabeza; seguramente más grave que cualquier molestia muscular. El Betis, sin su presencia, marcó un gol y encajó otro. El Betis, con y sin él, enfila el camino a Segunda. Como hizo Paulao, para llorar.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.