¿Por qué ahora, Montanier?

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¿Por qué ahora, Montanier? Esa es la pregunta que parece hacerse la afición de la Real Sociedad tras la noticia conocida este martes en la que el club donostiarra, de manera oficial, anunciaba el adiós del entrenador francés a final de temporada. Philippe terminaba contrato el 30 de junio y todavía no había firmado su renovación, un hecho que había hecho saltar las alarmas en los aledaños de Anoeta en la mejor campaña del equipo realista desde que otro técnico galo, Raynald Denoueix, llevó a su coliseo la melodía de la Champions, hará cosa de una década. Pues bien, Montanier no sólo no seguirá al frente de la Real el próximo ejercicio, donde jugará en Europa, sino que se marchará al Stade de Rennes, que le ha ofrecido sin titubear tres años de contrato, algo que en San Sebastián no estaban por la labor de igualar.

¿Y qué puede motivar a un entrenador que la próxima temporada puede dirigir a un equipo en Champions a fichar por otro que en la Ligue 1 ni fú ni fa? Dos cosas, aunque desconozco en qué orden. La primera, el tema económico. Al parecer, el Rennes le ofrece el doble de lo que gana en Donosti. Esto es, dos millones de euros por temporada. La segunda, un contrato de larga duración. Es decir, tres años. Encabezada por el presidente, Jokin Aperribay, la directiva txuri-urdin no estaba muy dispuesta a aceptar las condiciones o propósitos del galo, que se negaba a aceptar una oferta por una temporada prorrogable a otra. Por una vez, quien tenía la sartén por el mango era Montanier, tantas veces incomprendido por la grada pero al que esta campaña las cosas le han salido a pedir de boca.

La propuesta de la Real Sociedad resulta, como mínimo, rácana. Vale que Montanier ha destacado desde su llegada por sus altibajos, pero sólo ha necesitado dos temporadas para sobrepasar las expectativas que su llegada creó en 2011, procedente, recordemos, del modesto Valenciennes. Que el equipo vasco llegue a falta de dos jornadas para la conclusión de la Liga con serias opciones de acabar cuarto y que lo haga con el fútbol que ha embelesado a propios y extraños merecía, al menos, una propuesta más seria. Que luego es un desastre y los malos resultados acechan, pues hasta luego, pero el que no arriesga no gana. Llama soberanamente la atención que los mismos que le mantuvieron en el cargo cuando el viento soplaba en contra hayan sido los mismos que le hayan dejado marchar así, sin más.

Sin embargo, también son los mismos que prescindieron de Martín Lasarte, entrenador del ascenso en 2010, un año después de lograr la permanencia en Primera. Lo cambiaron porque gustaba más el perfil de un técnico con mucha proyección. Con ella de la mano ha crecido con la Real Sociedad, que vuelve a las andadas, aunque esta vez en un momento de auténtica dulzura. Queda por ver si el anuncio del adiós del preparador afecta en las dos últimas jornadas, en las que los donostiarras se juegan la ansiada plaza de Champions. En cualquier caso, y si finalmente acaba clasificándose para la Europa League, nadie podrá introducir en la maleta del vernonnais la palabra fracaso. Teniendo como ha tenido tantas buenas ocasiones para marcharse, ha elegido la peor. ¿Por qué ahora, Montanier?

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.