Vacíos difíciles de llenar

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Parecía que no se perdía demasiado traspasando a Makelele al Chelsea: la pléyade de estrellas que iluminaba el firmamento blanco podría compensar la baja de un centrocampista cuyas herramientas eran el pico y la pala. Beckham, Figo, Zidane, Raúl y Ronaldo harían que nadie recordase a aquel futbolista francés que había llegado sin hacer mucho ruido del Celta. Todo empezó bastante bien con Carlos Queiroz en el banquillo y parecía que el Real Madrid optaría a todos los títulos en juego, sin embargo, la racha se quebró tras perder la final de Copa ante el Zaragoza, y a partir de ahí se descubrieron todas la carencias de una plantilla escasa de efectivos y desequilibrada en sus funciones. Fue el comienzo del declive de la era galáctica. El traspaso de Makelele, no haber hecho lo suficiente por retenerle, no fue el único error de la gestión de aquella plantilla, pero con razón se señaló como una de las principales razones de la debacle. Tampoco la venta de Xabi Alonso y Di María hace un par de temporadas es la razón única de todos los males que hoy aquejan al Real Madrid, pero a buen seguro las cosas irían mejor con ambos futbolistas en el equipo por todo lo que aportaban y por no haberles encontrado sustitutos adecuados.

También Carlo Ancelotti comenzó triunfante la temporada pasada, como Queiroz en su día, con récord de victorias incluido y no parecía que el equipo echaría de menos a Xabi y Di María, pero pronto el equipo se estrelló con las deficiencias en la planificación de una plantilla muy corta y un once en el que se acumulaba el talento, pero a costa de recortar en otros aspectos igual de importantes. Recordaba demasiado a errores pasados. Las derrotas hicieron acto de presencia y el Real Madrid concluyó la temporada sin título alguno más allá de la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes. Ancelotti dejaría el club tras dos temporadas en el banquillo.

La llegada de un jugador de tanta calidad como Kroos, que acababa de ser campeón del mundo, supuso una alegría para la parroquia madridista, pero no lo fue tanto cuando poco después se confirmó la salida de Xabi Alonso en dirección contraria, de Madrid a Múnich. Kroos, que habría formado un excelente centro del campo con el donostiarra y Luka Modric, pasó a ocupar el sitio de Xabi cuando él siempre había jugado de interior o mediapunta, con más libertad para llegar arriba y sin tantas responsabilidades defensivas. De ‘5’ hizo valer su clase y su visión de juego pero no era un mediocentro tan completo como su predecesor, y la exigencia del puesto hizo que llegase al momento más importante de la temporada con el cuentakilómetros a tope y justo de gasolina. A día de hoy, Kroos sigue siendo el ‘5’ del equipo.

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Todo parecía ir sobre ruedas cuando James marcaba golazos y deslumbraba en su primer año como madridista mientras Di María chupaba banquillo con Van Gaal en Manchester: el cambio parecía haber sido satisfactorio. Un año después, James ha bajado notablemente su estado de forma mientras el Fideo vuelve a brillar, esta vez con la camiseta del PSG. Pocos en el mundo tienen la llegada del colombiano cuando está en plena forma, pero carece de la polivalencia, el trabajo entre líneas y las entradas por banda que protagonizaba el argentino.

Xabi Alonso y Di María fueron dos futbolistas vitales en la consecución de la décima Copa de Europa: ambos se encargaban de conectar la defensa con el centro del campo y el centro del campo con la delantera. Con ellos era más fácil que Cristiano, Benzema y Bale brillasen en la línea de ataque. El Madrid de esta temporada y el del año pasado es un equipo con tendencia a partirse en dos y sin la misma capacidad defensiva que tenía con Mourinho y en el primer año de Ancelotti. Tras procurar enmendar errores en la etapa del técnico portugués, cediéndole la planificación del equipo, Florentino regresó a los viejos vicios tras la Décima: los de acumular estrellas en el campo en detrimento de otros aspectos. Estrellas que, claro, tenían que estar sobre el césped.

Ya se han sucedido tres entrenadores en temporada y media y suelen ser los señalados cuando los resultados no llegan. Pero, teniendo también su cuota de responsabilidad, se han encontrado con diferentes problemas de base en una plantilla de grandes jugadores pero también con diversas carencias que no se han subsanado. Para ser campeón hay que dominar todas las facetas, y el Madrid sólo domina algunas de ellas.

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Gabriel Caballero