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Llama la atención al observar la clasificación de Primera ver tres equipos habituados a estar a estas alturas en otra situación, peleando por salir del atolladero. En orden de preocupación se encuentran el Villarreal, penúltimo, con 19 puntos; el Celta de Vigo, decimosexto con 24 (uno más que el Rayo, el primero de los puestos de descenso); y un Athletic Club que aunque ocupa la duodécima posición, únicamente suma 26 puntos. Tres equipos que acostumbraban, a estas alturas y en años anteriores, a coquetear más con los puestos europeos más que con los que dan acceso al infierno de Segunda. Tres clubes que tienen en común el haber cambiado de inquilino en el banquillo y en definitiva, tres extraños en apuros.

Villarreal: cuando todo sale mal

Lo del Submarino Amarillo esta campaña es preocupante. Una entidad que año tras año ha conseguido rearmarse tras sus habituales ventas estivales, este curso no ha encontrado la manera de encajar todas sus piezas, y eso que son de muchos quilates. Uno por uno, los castellonenses cuentan con un plantillón que, ni mucho menos, debería ocupar el penúltimo lugar de la tabla. La única baja destacable y que sin duda ha pasado factura a los groguets es la de Rodri, a quien no ha habido manera de encontrar un reemplazo estable (Cáseres, Trigueros, Morlanes, Funes Mori y hasta Iturra han actuado en el doble pivote). Bruno Soriano mantiene su particular calvario y no tiene fecha de regreso mientras que el rendimiento de grandes refuerzos veraniegos, como el regreso de Gerard Moreno, no ha sido el esperado. En banquillo fue destituido Javi Calleja en diciembre pero 49 días después volvió tras no ser Luis García el revulsivo que se esperaba. Hace un año, a estas alturas, el Villarreal era quinto con 37 puntos (a tres de la zona Champions y 23 por encima de la de descenso).

Celta: sin Aspas no hay paraíso

No sería del todo justo señalar la ausencia de Iago como el principal mal de los vigueses esta temporada porque el crack de Moaña se lesionó a finales de diciembre, contra el Barça y el Celta ya había cambiado por entonces de entrenador ya que la irregularidad se había instalado en Balaídos. Antonio Mohamed fue el técnico en el que confiaron los celestes pero su debut en la Liga no convenció y fue fulminado en noviembre. El argentino se las tuvo con Felipe Miñambres y no dudó, en su estancia en Galicia, en criticar la planificación deportiva. En su lugar llegó Miguel Cardoso, que ciertamente tampoco ha conseguido agitar la coctelera y hacer que el cuadro de Vigo despegue. Seguramente que mucho ha tenido que ver en ello, también, la baja de su máximo goleador, pero encadenar cinco derrotas seguidas como ocurrió con el luso hasta la pasada jornada tampoco invita demasiado al optimismo. La victoria ante el Sevilla le salvó prácticamente sobre la bocina y quién sabe si con el regreso al grupo de Aspas y los fichajes de invierno (Boudebouz, Olaza y Hoedt) consigue salir del atolladero. Los celtiñas, tras 22 jornadas, ocupaban hace un año la novena posición con 31 puntos (a dos de la sexta y 14 por encima del descenso)… y con Unzué también en el punto de mira.

Athletic: se fue Ziganda, pero…

Uno de los problemas que muchos aficionados rojiblancos encontraron el ejercicio anterior al Athletic fue Ziganda, un entrenador que parecía no exprimir el talento de una gran plantilla y que dotó a su equipo de un estilo que emanaba una fragancia a nada. Con la marcha del Kuko llegó a San Mamés Berizzo, técnico contrastado tras su paso por el Celta y Sevilla —aunque en el Pizjuán se lo cargaran en diciembre con el equipo quinto y vivo en Champions y Copa—. La idea no era mala porque el Toto, amigo del fútbol buen fútbol, ofrecía una propuesta que bien podría cuajar en Bilbao. Pero no fue así. El técnico lo probó todo, llegó a renunciar a su sello de identidad —que no le estaba dando resultados— pero con el agua al cuello, acabó en el paro el pasado mes de diciembre, dejando a los vascos en puestos de descenso con una sola victoria, cosechada en la primera jornada, en 14 partidos. Gaizka Garitano, el ‘parche’ que lo sucedió, ha logrado al menos cambiar la dinámica de una plantilla a la que, por otro lado, también habría que haberle dado un buen tirón de orejas. Tal día como hoy en 2018, los leones contaban con un punto más que en la actualidad (27), pero más cerca de Europa (6) que del descenso (10).

Fotos | Deia / Faro de Vigo / As

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.