Y en el horizonte, el Barça vs Madrid

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Decía Luis Enrique hace tres días, antes del arranque de la jornada 25, que el Barça seguía teniendo “margen de error” porque, entre otras cosas, a la Liga todavía le quedan muchos capítulos. Y con un precedente como el de la temporada pasada, cuando se dirimió en una última jornada de locos, parecía como que la frase del asturiano tenía poco de locura y bastante de cordura. Que un técnico diga eso suena a “podemos seguir pinchando, que queda mucho” o a argumento por si finalmente llega el tropiezo cuando menos uno se lo espera.

Hoy lunes, y después de lo que sucedió el sábado y el domingo, no queda otra opción que darle la razón al entrenador. El Barcelona no dejó la oportunidad que se le presentaba ante uno de los equipos de abajo en la clasificación como el Granada en un partido extraño en el que no hizo falta pisar el acelerador pero en el que podría haber pasado cualquier cosa en cualquier momento. Como que los nazaríes marcaran más goles o como que los blaugrana acabaran goleando. Sin embargo, el Barça y pese a ese horario que le trae de cabeza, se impuso y trasladó, esta vez sí, la presión al eterno rival. Una semana antes había dejado escapar esa oportunidad, y la de situarse en lo más alto de la tabla a la espera de lo que hiciera el Real Madrid, cayendo insospechadamente ante el Málaga en el Camp Nou.

Los blancos, por su parte, no dejaron escapar el regalo y ganaron al Elche para ampliar la renta a cuatro puntos. Pero esta Liga, en la que nada está decidido y que tiene visos de resolverse en el tramo final, volvió a presenciar anoche otro regalo, esta vez envuelto con un lazo blanco y el permiso de un Villarreal que por algo ocupa la sexta plaza. El Real Madrid empató en el Santiago Bernabéu, sumó un punto, pero es como si hubiese perdido dos. Los mismos que ahora, a falta de tres semanas para el partido de la temporada, le separan del archienemigo. El coliseo blanco, además, no fue muy condescendiente ni con sus pupilos ni con Carlo Ancelotti, al que una lluvia de pitos asedió cuando decidió cambiar a Isco por Illarramendi. Y Casillas fue finalmente el artífice de ese puntito que, tal y como están las cosas, y visto lo visto, puede ser vital de aquí a final de temporada.

En el horizonte ya está el Barcelona vs Real Madrid del próximo 22 de marzo. Como si lo fuera a decidir todo. Como si el Atlético, a siete de la cumbre, no pintara nada. Como si las diez jornadas posteriores —30 puntazos en liza, vaya— estuviesen en el bolsillo de quien salga vencedor del clásico. Por no hablar de las dos jornadas previas que le quedan a uno y a otro, con jornadas continentales de por medio. El próximo fin de semana el Barça recibe al Rayo a las doce del mediodía después del choque de Copa ante el Villarreal. Y el Madrid viaja a San Mamés para medirse a un Athletic que a saber cómo se encuentra después de su eliminatoria copera de este jueves. La jornada previa, los de Lucho viajarán a Eibar para saborear las mieles de Ipurua y los de Carletto jugarán en casa frente al Levante. Para el duelo entre ambos parece que quedan pocos días, pero en realidad quedan muchos partidos, muchas sensaciones y seis puntos que pueden valer su peso en hora para llegar con garantías al 22M.

Y me juego lo que quieras a que a las 23:00 horas de ese día, ambos —e incluso el Atleti— seguirán teniendo margen de error.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.