Asprilla y las dos Colombias

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Faustino Asprilla es de esas personas que arman jaleo allá por donde pasan: ya era así en su etapa de futbolista, cuando combinaba goles en el campo con extravagancias fuera de él. Ahora, retirado de los terrenos de juego, no renuncia a lo segundo. Reality Shows, marcas de preservativos o declaraciones altisonantes en las redes sociales (Neymar fue su último objetivo) hacen que se siga hablando de él once años después de su retirada. Más allá de todo esto fue uno de los jugadores con más talento de Colombia, y uno de los abanderados de aquella selección de los noventa. A propósito de la participación de la selección cafetera en la actual Copa América de Chile, el Tino concedió recientemente una entrevista a El País en la que, como no podía ser de otra manera, dejó alguna que otra perla. Al ser cuestionado sobre las diferencias entre el actual combinado colombiano y el suyo, y por qué ahora los futbolistas del país sudamericano triunfan en Europa a diferencia de la mayoría de su generación, Asprilla no duda en declarar que “el futbolista colombiano, el sudamericano en general, tiene otra mentalidad”. “Antes nos conformábamos solo con ir, jugar y ganar dinero, ahora no, ahora también quieren triunfar”.

Aquella selección colombiana parecía que se comería el mundo, y esto fue algo que no pasó desapercibido para los clubes europeos. “Jugábamos muy bien al fútbol, pero nos quedamos ahí, cortos. De pronto nos vimos envueltos en el pesimismo colombiano, todo el mundo decía que jugábamos bien pero nunca ganábamos, en el Mundial de Estados Unidos nos pasó algo muy extraño, inexplicable”, pero el fútbol, sin ser una ciencia exacta, sí que tiene algunos patrones tangibles como que sin trabajo y preparación es difícil que llegue el éxito. Colombia perdió el partido inaugural ante Rumanía y antes del encuentro, los futbolistas ni siquiera sabían quién era un tal Gica Hagi. “Estábamos acostumbrados a darle la vuelta a los partidos, éramos un equipo que si nos marcaban un gol, metíamos luego tres o cuatro, en el Mundial no fue así”, el Mundial era otra historia.

Asprilla fue uno de los pocos futbolistas que se labró una buena carrera en Europa de aquella generación de los Higuita, Valderrama, Freddy Rincón… pero no fue el único que tuvo buenos momentos en el Viejo Continente, aunque sí de los pocos, junto al portero Faryd Mondragón (un año en Zaragoza, otro en Metz, seis en el Galatasaray y tres en el Colonia) o Harold Lozano que tuvo una dilatada trayectoria al otro lado del charco. El sentir generalizado es que aquellos jugadores tuvieron un mal paso por Europa debido a su bajo rendimiento en la liga española, pero lo cierto es que algunos de ellos brillaron de forma fugaz en otras ligas.

De Valderrama a Freddy Rincón

Valderrama, el icono de su generación con su desenfadado peinado y sus toques de fútbol de salón, fue un ídolo en Montpellier durante tres años antes de su traspaso al Valladolid, pero sus inicios no fueron fáciles, y así lo recuerda Laurent Blanc, actual entrenador del PSG y exfutbolista del Barcelona, que fue compañero suyo en el club francés: “el fútbol europeo es muy diferente del fútbol sudamericano, el sudamericano está basado en los pases, mientras que en Europa es más rudo, hay menos espacios, no era fácil para él”, sin embargo su calidad terminó por imponerse y parecía entonces que daría el salto a un equipo de mayor envergadura, pero decidió acudir a la llamada de Pacho Maturana y reencontrarse en Pucela con Higuita y Leonel Álvarez. Ninguno de ellos tuvo un feliz paso por el José Zorrilla, y además, para Leonel y René fue su único y fugaz paso por Europa. Más suerte tuvo, unos años después, otro de los integrantes menos conocidos de aquella selección: Harold Lozano ofreció durante seis temporadas un efectivo rendimiento en el centro del campo blanquivioleta. También estuvo un año en el Mallorca de nuevo con Gregorio Manzano, su valedor en Valladolid. El que menos se esperaba resultó ser quien mejor se desenvolvió en nuestra liga de aquella generación.

tren valencia bayern

Freddy Rincón era un talentoso mediocampista que fue fichado por el Nápoles después del Mundial del 94. Tras un buen año en el exigente Calcio lo contrató Valdano para el Madrid un año después, pero no se adaptó al fútbol español. Por su parte, Adolfo Tren Valencia era un potente delantero que llegó al Calderón tras una buena temporada en un grande como el Bayern Múnich: fue el máximo goleador del equipo campeón de liga (cuando la Bundesliga estaba más igualada), pero diferencias contractuales entre el Bayern y el Independiente de Santa Fe, poseedor de sus derechos, provocaron su fichaje por el Atlético de Madrid. El resto es historia contada: escaso rendimiento, poca dedicación, líos racistas con Jesús Gil… su año en la capital fue para el olvido.

Víctor Aristizábal fue uno de los mejores jugadores de aquella selección, pero el delantero tuvo un fugaz paso por el Valencia que no es especialmente recordado. Iván René Valenciano fue otro de los buenos atacantes de Colombia, lo que le valió el pase al Atalanta italiano, pero su rendimiento en el Calcio fue más que discreto.

Si alguien sabe lo que es triunfar en Italia es, precisamente, Faustino Asprilla. El delantero llegó al Parma gracias a la inyección económica por la que Parmalat convirtió al equipo de Emilia-Romaña en campeón. Allí triunfó junto a jugadores como Tomas Brolin, Fernando Couto, Dino Baggio y el genio Gianfranco Zola. “Nunca vi a una persona pegarle a la pelota como hacía Zola”, asegura el colombiano sobre el trequartista. Tras ganar la Recopa, la UEFA, la Supercopa de Europa y la Copa de Italia con el conjunto parmesano fichó por el Newcastle, con los que no brilló de la misma manera pero donde le dio tiempo a marcar un hat-trick al Barcelona en la Liga de Campeones.

Los James, Falcao, Cuadrado…

Más sombras que luces en el paso por Europa de aquella generación colombiana (aunque más luces de las que se suelen mencionar). En la generación actual ocurre lo contrario: los futbolistas colombianos deslumbran por la Vieja Europa. Falcao, James, Cuadrado, Bacca, Guarín, Jackson Martínez, Zúñiga, Ospina… todos ellos triunfan en equipos como el Real Madrid, Arsenal, Inter, Oporto, Sevilla o antes Fiorentina y Atlético de Madrid. ¿Qué ha cambiado? ¿Están más decididos, según las palabras de Asprilla, a triunfar en Europa?

Creo que hay dos aspectos clave en el éxito de esta generación: como decía Blanc, el ritmo del fútbol sudamericano es muy distinto al europeo y ahí jugadores eminentemente técnicos como Valderrama o Freddy Rincón notaron las consecuencias. Siguen siendo diferentes, pero James, Falcao, Jackson o Cuadrado son futbolistas que además de técnicos son fuertes, rápidos, potentes… tienen un estilo más europeo y no han notado tanto como los de la generación de los noventa la aclimatación a Europa. Además, a esta generación no la persigue, como sí hacía con la del Mundial de Estados Unidos, los temas extradeportivos que estaban a la orden del día con Higuita, Valencia, Asprilla…

Y puede que sí, que en una época en la que era muy difícil que los futbolistas sudamericanos llegasen a las mejores ligas de Europa debido a las restricciones para los jugadores extranjeros, el sólo hecho de llegar fuese ya un triunfo, aunque me niego a pensar que la mayoría no aspirase a dejar huella en el fútbol europeo. Lo que está claro es que James, Falcao o Bacca llegaron a España decididos a triunfar, y vaya si lo han conseguido.

Entrevista de El País a Faustino Asprilla

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Gabriel Caballero