No ha habido excesos en las fiestas madridistas, y si las ha habido no se han notado. El conjunto blanco ha regresado del parón navideño con el mismo brío con el que se fue de cena, con el Mundial de Clubes bajo el brazo y la distancia liguera intacta. El regreso era de aúpa: le había tocado en suerte el Sevilla como rival en Copa, uno de los equipos del momento, pero a los de Sampaoli les ha pesado el turrón. A pesar de las bajas de tronío, unas obligadas y otras por decisión técnica, y con un once con varias caras poco habituales del once, el Real Madrid ha hecho un partido más que sólido en el Bernabéu para ganar por 3-0 y poner pie y medio en cuartos de final ante un Sevilla irreconocible.

Desde el principio se vería la tónica con la que discurriría el choque: el Madrid no permitiría discusiones a la hora de llevar la iniciativa y para ello se aseguró de robar rápido el balón para que este no corriese entre las botas hispalenses. Apenas inquietó el Sevilla más allá de alguna acción de Vitolo, con un centro del campo en el que Ganso y Nasri estuvieron fuera de cobertura y Correa no intimidó como hombre más adelantado. En cambio, la baja de la BBC más la de Lucas Vázquez, recambio habitual, no pesó en las filas madridistas: con Asensio y James cogiendo la autopista que enlaza la banda con el centro, Morata de ‘9’, el centro del campo habitual con Casemiro cortando y Kroos y Modric creando, más Carvajal y Marcelo incorporándose desde los laterales, el dominio blanco fue incontestable.

El gol no se hizo de rogar: a los diez minutos, Mercado le complicó la vida a N’Zonzi con un pase corto vertical desde el borde del área, Casemiro estuvo atento y el choque de trenes se lo ganó el brasileño al francés; James, que estaba al quite, se hizo con el balón y no se lo pensó dos veces con un zurdazo que trazó una curva hasta colarse en la portería de Sergio Rico. Olvidadas por el momento sus reivindicaciones personales, o más bien haciéndolo de la mejor manera posible, el colombiano fue de nuevo galáctico. Si le pidió a los Reyes un golazo, este le vino por adelantado.

Varane, imparable por alto

En los albores de la media hora llegaría el segundo con un córner en el que Varane le ganó la partida a la zaga sevillista para marcar de cabeza. El francés volvió a cuajar un buen partido acompañado de un Nacho siempre cumplidor: en ausencia de Ramos y Pepe, el centro de la zaga estaba a buen recaudo. Sólo hubo algún despiste que aprovechó Vitolo para plantarse delante de Casilla, otro suplente habitual que cumplió con nota y que le ganó la partida al extremo internacional. El rechace fue a parar a Correa, que con la portería vacía la mandó al limbo. También el Madrid tuvo sus ocasiones aparte de los goles: Modric, solo en el corazón del área, mandó una volea fuera rozando el palo y Morata tuvo sus detalles, pero su partido fue de aprobado raspado.

La sentencia llegó al filo del descanso, cuando un estricto penalti a Modric fue lanzado por James para marcar el tercero. El resultado hacía justicia a un partido comandado por los de Zidane ante un Sevilla sin brillo ni fútbol al que no le funcionaba el plan.

En el descanso, Sampaoli movió ficha y dejó a Ganso en el vestuario para dar entrada al excanterano madridista Sarabia. Tuvo algo más el balón el conjunto visitante a sabiendas de algún gol le metía en la eliminatoria, pero continuó sin inquietar más allá de un disparo lejano de Escudero. No pasó apuros el Madrid, que dejó pasar los minutos sin contratiempos. Brilló Marcelo, incansable por la banda izquierda y gozando de una buena ocasión al rematar de primeras un centro alto, pero demasiado escorado como para sorprender a Rico. Así las cosas, Zidane aprovechó para seguir dando minutos a todos con la entrada de Isco, Danilo y Mariano, que peleó los pocos balones que le dieron tiempo como si no hubiese mañana.

Empieza el año de forma inmejorable el Madrid, con una ventaja considerable de cara a la vuelta en el Pizjuán, mientras el Sevilla no supo dar con la tecla adecuada en un partido que siempre estuvo cuesta arriba. Son ya 38 partidos sin conocer la derrota para los de Zidane, cuya gestión de la plantilla es intachable: todos están enchufados, todos responden cuando se les requiere y cumplen con el papel que el técnico francés les encomienda. Una de las plantillas más completas y equilibradas de Europa, si no la que más.

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Gabriel Caballero