Podría haberse pensado que en la última jornada de esta fase de grupos de la Liga de Campeones, con un partido de altura entre Bayern y Atlético y con Barcelona y Manchester City en el mismo grupo, uno de los duelos más atractivos de esta liguilla, la emoción estaba garantizada, pero todos ellos llegaron a este sexto partido con todo resuelto: con ambos equipos españoles con los deberes hechos y la primera plaza del grupo asegurada y con muniqueses y citizens resignados a la segunda posición. Iba a ser en un grupo sin tanto caché, sin ningún primera espada del torneo, el que iba a acaparar toda la incertidumbre en esta primera ronda de encuentros finales de la fase de grupos. Era prácticamente todo lo que se puede esperar de esta liguilla, al menos para el espectador neutral que no pretende sobresaltos con los suyos: encuadrados en el grupo B, Nápoles, Benfica y Besiktas llegaban a esta última jornada con la posibilidad tanto de quedar primeros de grupo como de tener que conformarse con la tercera plaza que da acceso a la Europa League y la consecuente eliminación de la Champions.

Todos ellos dependían de sí mismos: italianos y portugueses llegaban con ocho puntos, mientras que los turcos tenían uno menos pero una gran ventaja, ya que Nápoles y Benfica se la jugaban entre ellos, y Besiktas acudía a Kiev para jugar ante un Dinamo que estaba realizando una más que discreta fase de grupos y no se jugaba nada con sólo dos puntos en cinco partidos. Sin embargo, la debacle del equipo otomano fue tan inesperada como abultada, ya que a la media hora ya perdía 3-0 en Ucrania. Así las cosas, Benfica y Nápoles se disputaban en Da Luz la primera plaza del grupo ya con esa red de seguridad que suponía la derrota turca. El Nápoles fue mejor, pero le costó hacerlo ver en el marcador: no fue hasta la segunda parte cuando José Callejón abrió el marcador con una gran definición, el primer gol de un Partenopei que ganó 1-2 en Lisboa para asegurarse el primer puesto en su camino a octavos gracias en buena parte al exmadridista, que está cuajando una buena temporada (otra más) en el club del sur de Italia.

Con la derrota final por 6-0 en Kiev y con nueve jugadores sobre el campo, el Besiktas de Quaresma y el exbarcelonista Adriano le restó emoción a esta jornada final del grupo B y habrá de conformarse con una plaza en la Europa League. Mientras tanto, el Nápoles salió al Estádio da Luz dispuesto a imponer su fútbol y asegurarse la primera plaza del grupo: con un fútbol rápido y vertical con balón y sin apenas dejar espacios sin él, sólo sus despistes defensivos dieron alas a un Benfica que lo intentaba por banda derecha con el ex del Atlético Salvio y buscaba continuamente a otro jugador que pasó por el Calderón como Raúl Jiménez en la punta de ataque. Pero eran los de Maurizio Sarri los que tenían el control territorial del encuentro y quienes llegaban con mayor solvencia al área rival. Fue en la segunda parte, con Dries Mertens ya en el campo, cuando los de San Paolo metieron una marcha más: el belga dio una gran asistencia a Callejón, quien solo ante Ederson Moraes elevó el balón con clase para sortear al arquero brasileño. Fue el propio Mertens quien marcó el segundo tras buena jugada personal, y Raúl Jiménez acortó distancias al final tras un error de bulto de Albiol en defensa.

A la sombra del récord goleador de Higuaín el pasado año en la Serie A y de otros jugadores como Hamsik o Insigne, Callejón cumple ya su cuarta temporada en la banda derecha del Nápoles, donde está asentado como uno de los jugadores más resolutivos del siempre complicado fútbol transalpino. Ya ha marcado siete goles esta temporada en el Calcio, los mismos que en toda la temporada pasada, y tiene a tiro los quince que tiene como marca personal en Italia desde su primera temporada. Sus buenos números no han pasado desapercibidos para Lopetegui, que ha contado con él en las últimas convocatorias con la selección. El marcado ante el Benfica era su primer gol en Champions este año, y el décimo en 21 partidos jugados en esta competición desde que debutara con el Real Madrid, donde fue un eficaz revulsivo para Mourinho amén de compañero de celebraciones en la banda. Ahora es en San Paolo donde celebran los goles de uno de sus mejores futbolistas.

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Gabriel Caballero