Que todos los amistosos sean como este. Un Saint-Denis abarrotado fue testigo del encuentro entre dos de las mejores selecciones de Europa, que no necesitaron de la oficialidad para ofrecernos un buen partido. Ganó España 0-2 a Francia con goles de Silva de penalti y Deulofeu en un choque que sirvió para reivindicar al milanista y también el videoarbitraje, que corrigió algunas jugadas importantes cuando ya habían sido mal señaladas. Una victoria, en definitiva, de enjundia y prestigio para España al derrotar a una de las selecciones con mayor potencial del momento.

Deulofeu entra en escena

Galliani apostó por Gerard Deulofeu cuando era difícil hacerlo. El dirigente italiano conocía al canterano azulgrana de sus actuaciones en las categorías inferiores de la selección, y quizá se juró a sí mismo que ese chaval vestiría algún día la camiseta del Milan. En el Everton dejó buenas actuaciones pero la irregularidad lastró su trayectoria en Inglaterra, y Galliani vio su oportunidad para llevárselo a San Siro en una operación de la que no eran pocos los que dudaban. No obstante, su rendimiento en la Serie A está siendo satisfactorio hasta el punto de que Lopetegui, que ya lo tuvo a sus órdenes en aquellas categorías inferiores, confió en él para el doble partido ante Israel y Francia.

Deulofeu entró en el segundo tiempo y en su primer balón metió la directa hacia la portería de Lloris hasta que Koscielny se lo llevó por delante en una jugada extraña: el defensa del Arsenal no tocó el balón e impidió que el extremo avanzase, pero es uno de esos penaltis que si no se pitan no pasa nada. Después sería el milanista el encargado de culminar una gran jugada de la selección. Si mantiene el nivel puede ser importante para el combinado en su papel de revulsivo, aunque para Montella es indiscutible en cualquiera de las dos bandas.

Las decisiones vienen del VAR

El cachondeo con las siglas va para largo. Denominaciones aparte, el videoarbitraje resulta extraño aunque quizá sea cuestión de acostumbrarse, como cuando las redes sociales actualizan su diseño y cuesta hacerse a él. El VAR fue decisivo en este Francia-España: primero anuló por fuera de juego un gol a Griezmann cuando al del Atlético ya le había dado tiempo a ir a casa, celebrar el tanto con su familia y volver. Después dio como válido el segundo tanto de España tras determinar que Deulofeu estaba en posición correcta en el momento del remate. En ambas ocasiones, el videoarbitraje rectificó dos malas decisiones de los colegiados en materia de fuera de juego, con lo que la impresión fue positiva en este sentido. Se hace raro aquello de esperar la decisión de los jueces que están delante del monitor, pero como decía, quizá sea cuestión de acostumbrarse.

España se parece a sí misma

A la selección española le costó varias generaciones encontrar un estilo más allá de la célebre “furia”, y se resiste a abandonarlo, más aún cuando hay futbolistas para seguir con él. Busquets, Koke, Iniesta e Isco dominaron el centro del campo a base de hacerse con el balón, principalmente en la primera parte. Como es habitual, lo que costó fue encontrar la profundidad y las ocasiones. En la segunda parte entraron Silva y Thiago, que mantuvieron la idea. Además, el del City aportó más llegada. Cuando entró Deulofeu metió otra marcha al equipo, lo que no pudo hacer Pedro en el tiempo que estuvo sobre el campo.

Mbappé no decepcionó

Muchas miradas estaban puestas sobre la joven perla del Mónaco, que a sus 18 años tiene encandilado al continente, y el delantero francés dejó varios detalles de su calidad. A falta de más fútbol en el centro del campo, Deschamps optó por el contragolpe como forma de buscar las cosquillas a España, aprovechando la velocidad de los Mbappé, Griezmann o Gameiro, o del lateral del PSG Kurzawa, incansable en la banda izquierda. Fue el del Mónaco el que más agradeció la propuesta, poniendo en problemas a la selección española con su explosividad. Incluso a punto estuvo de marcar de no haber sacado De Gea su remate.

El recurso de los laterales

Tener a Carvajal y a Jordi Alba en los laterales es un lujo. Como ante Israel, las incorporaciones del madridista fueron una constante en Saint-Denis, uniéndose a Pedro para volcar el ataque español por la banda derecha. Como en su club, Carvajal supone un importante recurso ofensivo gracias a su velocidad y sus centros, aunque ello suponga que a veces sus rivales le busquen la espalda como fue el caso de Kurzawa. Menos participativo estuvo Jordi Alba, pero el azulgrana fue parte decisiva en la gran jugada que acabó en el segundo tanto, llevando el balón por su costado y dando la asistencia a Deulofeu.

Foto | AP

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Gabriel Caballero