javier aguirre

A llorar a la llorería, dirán. Que la Liga es la competición de la regularidad y cada uno recoge lo que siembra. Vale, sí. Pero el fútbol, como la vida, no siempre es justa. No lo es, por más que nos empeñemos en decir que cada uno tiene lo que merece. A veces no es así. A veces el semáforo se pone en verde, desfilas por el paso de cebra y un descerebrado va y te atropella. Por muy bien que hagas las cosas, un segundo lo puede cambiar todo. Y no, culpar al atropellado por no mirar tampoco serviría de justificante para merecer tal cataclismo.

El Leganés no ha hecho muchas cosas bien durante toda la temporada, pero ha sabido convertir la fragilidad de otras tantas situaciones en fortaleza durante las últimas semanas: demostrando que muchos estaban equivocados cuando le daban por acabado. Pues no. Este muerto estaba muy vivo. Tanto, como para llegar a los últimos segundos del curso con posibilidades de conseguir un imposible llamado permanencia, al que por poco le arrebata el maldito prefijo.

El equipo de Javier Aguirre tiene motivos para quejarse, si quisiera, porque con 2-2 ante el campeón y faltando poco menos de siete minutos, una mano de Jovic dentro del área de esas que normalmente pasan desapercibidas pero que con el VAR se pitan sí o sí, ha sido obviada por un estamento tecnológico arbitral más chapucero que Manolo y Benito. Pero el Lega es mucho más que la enésima mancha de gotelé que deja el videoarbitraje esta campaña. Y ni su capitán, Bustinza, ni su técnico, se acordaron de esa acción tras el choque ante el Real Madrid.

Ese penalti que podría haberlo cambiado todo y que no se señaló. Ese tanto del Espanyol al Celta que sí fue anulado porque el balón golpeó en el colegiado antes de que Embarba sacudiera la meta celeste. En Vigo imagino que a estas alturas se habrán agotado los cirios. Lo suyo sí que es un milagro. Su empate ante el colista refleja la decadencia que ha sufrido en las últimas fechas. En la que los nervios se apoderan de uno, le tiemblan las piernas y solo un golpe de suerte, inversamente proporcional al de desgracia del Lega, le mantiene en Primera.

Así es el fútbol. La vida. Las dos caras de una misma moneda. A veces te atropellan, aunque el semáforo esté en verde y desfiles por el paso de cebra.

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Fernando Castellanos

Periodismo deportivo en vena. En NdF desde 2006. Hacer todo lo que puedas es lo mínimo que puedes hacer.