Debutó España en la Euro2016 y lo hizo como debía: ganando. Ni deslumbrando ni aburriendo, sino apeteciendo. Porque después de la victoria por la mínima ante la República Checa, que levante la mano a quién no le apetezca seguir viendo las andaduras del vigente campeón por Francia. Dominador de principio a fin, el gol se hizo de rogar. No llegó hasta que faltaban tres minutos para el final y su artífice fue Piqué. Un testarazo que por fin traspaso la línea de meta que tan bien defendió Cech. Y un golpe en toda la mandíbula a sus críticos, a los que habría que ver si celebraron el gol como lo hizo el central o fueron fieles a sus absurdas creencias.

La duda de la portería quedó resuelta una hora antes del encuentro. Del Bosque escogió a De Gea. Fin del debate. Una decisión arriesgada teniendo en cuenta las últimas informaciones que zaherían al cancerbero y que se podía haber vuelto en su contra si David hubiese cantado. Sin embargo, el escaso trabajo que tuvo —sobre todo al final, tras el gol de la Roja— lo resolvió como lo que es, un grande y el presente de la Selección. Al Marqués le salió bien la jugada. No hay nada más seguro que arriesgar. Y ahí, aunque tenía todas las de ganar hasta ‘lo’ del sábado, acertó el preparador salmantino. Iker, desde el banquillo, animó hasta desfondarse. Bravo.

La defensa también mostró empaque. Las galopadas de Alba y la profundidad de Juanfran también colaboraron en el alud de ocasiones que una y otra vez marraron los nuestros. Con el gatillo sin balas pero con un sublime Iniesta, España no se rindió y buscó por activa y por pasiva la portería checa. Iniesta conectó una y otra vez con los Silva, Nolito y Morata. Pero sin fortuna ante la portería. De los tres, quizá el jugador del City es el que menos fino estuvo. Al del Celta y al de la Juventus no les pesó jugar un torneo de la máxima exigencia. Muy bien. Futbolísticamente a esta España lo único que le falta es fallar menos, efectividad.

Porque si bien a la República Checa le venía de perlas el empate, acabar el partido con únicamente un punto en el casillero hubiese sido inmerecido para una España que estuvo seria, que no arrojó la toalla y a la que no le faltaron recursos. Así que por ahí apareció Iniesta para ponerla perfecta en la cabeza de Piqué. Diseñado para atacar, España trató de defender el marcador cuando los Rosicky y compañía se animaron en los últimos compases a acercarse a la portería de De Gea, que detuvo impecable un disparo de Darida en el alargue. Con los mismos puntos que Croacia, España se mide el viernes a la Turquía de Arda. Apetece.

  • Lo mejor: Que jugadores como De Gea, Juanfran, Nolito, Morata o Aduriz hayan encajado en el equipo. Savia fresca.
  • Lo peor: Perdonar tantas ocasiones. Por momentos el juego de España desesperó.

Foto | Luis Sevillano (El País)

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Fernando Castellanos

Periodismo deportivo en vena. En NdF desde 2006. Hacer todo lo que puedas es lo mínimo que puedes hacer.