Mirad qué estampa. Preciosa, ¿eh? Ahí están en Marsella, la ciudad que les acoge para, supuestamente, ver el partido de su selección ante Rusia. La misma botella que se acaban de pimplar, la misma que les hace perder el control, es la que lanzan. A ver quién llega más lejos. A ver quién se carga a quién. Esto es el resumen del que a priori era el partido más atractivo del sábado en la Eurocopa. Sí, esa a la que no le faltan medidas de seguridad para evitar posibles ataques terroristas. Pero tranquilos, que si el caos no lo forman otros, lo formamos nosotros. Entre nosotros. Hasta las trancas de alcohol, oye; que hay que dar ejemplo. En este mundo sigue habiendo superávit de gilipollas. Y vamos para atrás. Como los cangrejos.

Sobre el autor Ver todos los posts

Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.