Comentaba en la previa del partido, que tanto me da que me da lo mismo que Andrés Iniesta no hubiera sido incluido en el once ideal que la UEFA publicó hace unos días respecto a la primera jornada de la Euro2016. Frente a Turquía el manchego volvió a ser un exhibicionista. Debería ser multado por sus masterclass con el esférico en los pies, por esa aplastante superioridad que denota su alopécica cabeza cuando recibe el balón. Porque no estamos en pretemporada y juega como si los partidos fuesen pachangas. Por estar saliéndose de madre. Por ser e Iniestar. Tanto me da que me da lo mismo que la UEFA pase de Iniesta mientras él siga ofreciendo espectáculo como el de frente a Turquía, mientras devuelva a España aquellas sensaciones de campeón. Ellos se lo pierden. Iniesta quizá no está en esa polémica alineación porque él se basta y se sobra para ganarlos a todos. Él es un once. Y juega de diez.

Con el de Fuentealbilla de la partida y con los mismos que tumbaron la República Checa en el debut, España fue ante Turquía la España de los buenos recuerdos. Los turcos fueron víctimas del baile al que le sometió la Roja desde el minuto uno y en ningún momento De Gea vio peligrar el rosco que defendía su portería. Si los nuestros carecieron de gol ante los checos, anoche Morata (2) y Nolito reivindicaron su pólvora. Todo ello gestado por un radiante Iniesta y un bloque que, en conjunto, pocas brechas evidencia. Todavía es temprano para descorchar la botella de champagne francés, pero tras dos partidos España ya está en octavos, afrontando el último duelo ante Croacia con la única obligación de sumar un puntito si quiere acabar como cabeza de grupo. Si el protagonista fue Iniesta, el antagonista fue un Arda que acabó pitado por el público turco, confirmando con la eliminación de su selección un año para olvidar.

Si tras el primer partido decía que esta España apetece, ahora ya ni te cuento. Y es que han tenido que pasar 21 partidos de la competición para que una selección anotara tres goles en un mismo partido. Y ya no es sólo el acierto ante portería lo que distingue a la Roja del resto de favoritas, es ese fútbol de la mejor versión, bastante similar al que hace cuatro años provocó el delirio. Por lo pronto, el campeón tapa bocas a los que quisieran que ésta fuese la Selección que nunca pasaba de cuartos y que sorprendió, y para fatal, en el pasado Mundial. El martes, a las nueve de la noche, próxima cita: ¿más y mejor?

  • Lo mejor: Iniesta tiene 32 años, aparenta 32 años, pero juega como un crío con botas nuevas. Su desfachatez es insultante.
  • Lo peor: En algo de la victoria española tuvo que ver la incomparecencia de Turquía. Decepcionantes los de Terim.

Sobre el autor Ver todos los posts

Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.