vicente moreno real mallorca

Me sangran las manos de aplaudir la confianza depositada por el Real Mallorca en Vicente Moreno. Simplemente hay que ver cómo se las gastan la mayoría de clubes para poner en valor el trabajo del técnico massanero, el único de los últimos cinco clasificados que comenzó la temporada y la terminará.

Y eso que hoy puede ser un día triste para la hinchada bermellona. Porque el Mallorca no depende de sí mismo para continuar en la máxima categoría del fútbol español, a esa misma a la que le llevó el cuerpo técnico dirigido por Moreno hace algo más de un año. Si ganan Alavés (vs Betis a domicilio) y Celta (vs Levante en casa) sus respectivos encuentros, el sueño de salvar la categoría se habrá desvanecido.

Por lo pronto el conjunto mallorquín deberá ganar sí o sí al Granada para mantener intactas sus ilusiones. Y después, tocará esperar que los resultados le acompañen para encarar la última jornada con posibilidades. No será tarea fácil deshacerse de un adversario que está a la misma distancia de Europa que el Mallorca de la salvación ―4 puntos― y que necesita también que su competencia claudique.

En la temporada 2012-13 ya se dio una situación similar a la que hoy busca el Mallorca, aunque en ese curso fue el Celta quien logró el ‘sorpasso’ en las dos últimas jornadas, ganando sus dos encuentros ocupando la antepenúltima posición y viendo como sus adversarios, entre ellos precisamente el cuadro bermellón, no lograban el pleno. A eso se aferra hoy el mallorquinismo en una jornada vibrante cuyo grueso dará comienzo en punto de las 21:00 horas.

En cualquier caso, pase lo que pase, es digno de elogio la confianza depositada en todo momento por parte del club en su técnico: ni Espanyol (20º), ni Leganés (18º), ni Alavés (17º) ni Celta (16º) pueden decir lo mismo: los pericos ya están en Segunda, los pepineros buscan la mágica carambola como los baleares, y babazorros y celestes siguen en la lucha por una permanencia más disputada que nunca.

Vicente Moreno, el mismo que devolvió a la élite al Real Mallorca seis años después, tiene ante sí el reto más difícil: mantenerlo en ella; tras 36 jornadas complicadas, en las que buena parte de ellas se las ha pasado en zona de peligro, pero en las que nunca ha perdido la fe: ni él ni la directiva en su labor al frente de la entidad con menor presupuesto (33,5 millones) de la categoría. Con todo, no es de extrañar que le hayan salido pretendientes (se habla del Espanyol). Pero de momento toca pensar en quemar los últimos cartuchos. Y el primero pasa por sumar los tres puntos ante el Granada. Quizá la confianza ciega en un proyecto tenga premio.

En NdF | Cuando cambiar de entrenador no es (siempre) la solución

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Fernando Castellanos

Periodismo deportivo en vena. En NdF desde 2006. Hacer todo lo que puedas es lo mínimo que puedes hacer.