La tesis de Thiago y el reinado de España

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Nos vamos a acostumbrar mal. No hace mucho nos extrañaba ganar una medalla de oro olímpica o un Mundial Sub 20, aunque no hay que olvidar tampoco que el tópico aseguraba que España triunfaba en todos los deportes menos en fútbol y la gente se preguntaba por qué ganábamos tanto en categorías inferiores y esos éxitos no se veían refrendados en la absoluta. No hace tanto de aquello, pero una cosa cambió y por suerte fue la que tenía que hacerlo. Ahora la selección de los mayores es la referencia y en categorías inferiores seguimos acumulando títulos. Precisamente por ello, por los años en los que aquellos jugadores que triunfaron en inferiores no hicieron lo mismo en la absoluta, mantengo las reservas sobre éxitos futuros, aunque lo cierto es que es complicado no ser optimista con el futuro de nuestro fútbol con esta generación venidera. Hoy, en la final del Europeo Sub 21, España ha dado de nuevo una exhibición al derrotar a otra buena generación de futbolistas como es la italiana por 2-4 confirmando este gran momento, sólo unos días después del gran partido que los de Del Bosque jugaron ante Uruguay. Y entre todos brilló Thiago Alcántara, autor de un hattrick para el recuerdo.

En el último año que Thiago podrá jugar con la Sub 21, estos tres goles en el mejor escenario posible suponen su proyecto de fin de carrera antes de dar el salto, si bien es cierto que ya hizo prácticas con la absoluta en 2011, precisamente ante Italia. La tesis de Thiago no ha sido otra que la de mostrarse como un jugador con una llegada excelente y con un magnífico último pase, explotando sus virtudes cuanto más cerca del área mejor, lejos de ese pivote que en cierto modo lo encadena, y su argumento nos ha convencido. Mientras se hablaba en la previa de las excelencias de Isco, Verratti o Insigne, candidatos al MVP del partido, fue el hispano brasileño quien decidió vestirse con el disfraz de protagonista. Pero no estuvo solo en la tarea: las intervenciones de De Gea, siempre listo en esas escasas ocasiones en las que tiene que actuar, la seguridad de Bartra e Íñigo Martínez, las incorporaciones de Moreno y Montoya, el oficio y la calidad de Illarramendi, el trabajo de Koke, la rapidez de Tello, la sola presencia de Isco, que a pesar de no ser su mejor día fue siempre un motivo de vigilancia por parte de Italia, o los movimientos de Morata, la sorpresa del once, acompañaron a Thiago en la labor.

Italia trató de jugar con el balón y cuando no de presionar a España para que no lo hiciese, pero sus esfuerzos no fructificaron. Verratti trató de organizar, Florenzi de llegar e Insigne de sorprender, pero este último, mermado en uno de sus tobillos, recibía siempre muy atrás y trataba de trazar la diagonal desde muy lejos, demasiado difícil ante un equipo como el de Lopetegui. Italia estaba bien plantada, pero la diferencia la marcaron los hombres de arriba en cuanto tuvieron ocasión. En la previa decíamos que, en los últimos tiempos, Italia no se parecía a sí misma, y esto se refrenda en lo bueno pero también en lo malo: el punto débil de esta mini Azzurra está en la zaga, la línea más floja del combinado. Esto, unido a la calidad del ataque español, derivó en el resultado final. Y eso que el guardameta Bardi, a pesar de encajar cuatro goles, fue quizá el mejor de los suyos. Pero los de Devis Mangia no quisieron ponerlo fácil y poco después del tempranero primer gol de Thiago tras un excelente movimiento y asistencia de Morata desde la izquierda, llegó un gran gol de Immobile acompañado de un despiste de Íñigo.

Pero era el día de Thiago, y para marcar el segundo se aprovechó del desconcierto de la zaga rival para marcar el segundo y refrendar el hattrick con un dudoso penalti (Donati primero despeja el balón y después barre a Tello). Mucho más claro fue el de Bianchetti a Montoya que dio paso al cuarto tanto, obra de Isco ya en la segunda parte. Borini, con un buen disparo desde fuera del área, abajo y pegado al poste, lo que menos gusta a los porteros, dio algo de emoción a los minutos finales por aquello de la posibilidad de la machada, pero el campeón ya tenía su nombre inscrito en la Copa, el de unos futbolistas que tienen pinta de hacer grandes cosas en esto del balompié, incluido el del lesionado Canales, de quien se acordó Thiago a la hora de celebrar el título. También en eso fue su día.

      

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Gabriel Caballero