Exhibición Española

España-Uruguay-Confederaciones

Vamos a tener que renombrar a la Roja. Más que la Selección, es la Exhibición Española. Al menos, contra Uruguay, y como mínimo, en el primer tiempo. Los primeros 45 minutos fueron maravillosos, aplastando a un rival cuya baza fue la marrullería. No estaban dispuestos los charrúas a ser convidados de piedra en el debut de esta Copa Confederaciones, aunque poco les quedó. No estuvieron al nivel los hombres de Tabárez porque España fue la de las buenas ocasiones: sublime en la elaboración y certero en la definición. Los de Del Bosque hacen encaje de bolillos como el que pestañea. Y ni siquiera el golazo en las postrimerías de Luis Suárez empañó el buen estreno del combinado nacional en el único torneo que le falta.

Una hora antes del inicio del encuentro se dio a conocer la alineación. Del Bosque se decantó por Casillas bajo palos, por dejar a Busquets sin acompañante en el centro del campo y por Soldado como referente arriba. Los detractores del portero se lanzaron a la yugular del seleccionador, que también recibió palos por no hacer jugar a Javi Martínez en el doble pivote y, ya puestos, por apostar por el delantero del Valencia en lugar de hacerlo por otro teóricamente mejor. Sin embargo, también están los que no se inmutan ante las decisiones de un tipo que nos ha dado en los últimos años un Mundial y una Eurocopa. El arriba firmante es de los que no discutió la alineación de Del Bosque, no sé si por pereza o por absoluta confianza.

España pareció la anfitriona. Si alguien puso el ritmo y bailó a su rival esa fue la Roja. Se adueñó de la pelota y por ende, desquició a los uruguayos. Cesc, que jugó de verdadero mediapunta, hizo una exhibición. Más de lo mismo Iniesta, que cosió el balón a su pie y lo mimó como si fuera su pareja. Al final, el que abrió la lata fue el de siempre: Pedro. Un disparo del canario que rebotó en Lugano puso la ventaja española en el electrónico de Recife. El adversario, más preocupado de frenar el alud que de buscar su oportunidad, encajó el segundo por medio de Soldado, que cuajó una notable actuación en una demarcación huérfana de nueves puros. Al descanso, con 2-0, parecía que en la reanudación marcaríamos cinco. Y no.

Hubo ocasiones, posesión, creación y un pequeño descenso de nivel respecto al primer acto. Pero no hubo más goles. En Uruguay salió Forlán, que no lo hizo de la partida, mientras que sus dos estrellas, Cavani y Luis Suárez, apenas la olieron durante el partido. El del Liverpool, no obstante, no desaprovechó una de las escasas ocasiones de las que dispuso. Fue en un espectacular lanzamiento de falta en la que colocó el esférico lejos del alcance de Iker Casillas. Faltaban un par de minutos y el resultado, engañoso a todos los efectos, era de 2-1. No hubo tiempo para más. Con aplaudir el buen inicio, el recital del primer tiempo y saber que fue sencillo vencer al rival más duro del grupo, nos contentamos. Que la Exhibición se apiade de Tahití.

En NdF | Copa Confederaciones 2013

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.