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24 mayo 2007


El fútbol y la Guerra Fría. 1974: La batalla de Hamburgo

Santi Plaza

Sparwasser

No hay prácticamente conflicto político actual que se explique sin tener en cuenta la Guerra Fría, el enfrentamiento político e ideológico entre Estados Unidos y la Unión Soviética y los países influenciados por ambas esferas. Este fenómeno marcó de forma decisiva los acontecimientos históricos de la segunda mitad del s. XX. La cultura, la sociedad, la forma de pensar, se vio afectada e uno u otro modo por este largo conflicto y el deporte, como gran manifestación cultural del siglo, no podía ser menos y también se convirtió en reflejo de las tensiones internacionales, si no en auténtico campo de batalla ideológico y propagandístico a menudo. Por descontado el fútbol, con su gran popularidad a escala mundial, constituía una pieza angular de este entramado propagandístico.

Con esta serie de artículos, queremos repasar los momentos más destacados en los que el fútbol también fue partícipe de la Guera Fría. Enfrentamientos ideológicos sobre el terreno de juego, espionaje, jugadores tránsfugas…son sólo algunos de los ingredientes que rodean estas historias, auténticas muestras de historia contemporánea.

Y qué mejor que empezar con el país sobre el que cayó el ‘telón de acero’. Tras la Segunda Guerra Mundial, Alemania quedó dividida en dos entidades políticas bajo la influencia de las dos superpotencias. Al oeste, la República Federal Alemana seguía los designios del libre mercado capitalista. Al este, la República Democrática Alemana formaba el último eslabón del glacis defensivo que la Unión Soviética había creado en Europa del Este, instaurando allí un sistema comunista.

Aunque la RDA desde el principio empezó a aportar destacadas figuras en deportes como el atletismo, la gimnasia o la halterofilia, sus clubes de fútbol se vieron diezmados por la huída de muchos jugadores a Alemania Oriental Occidental, hasta que la construcción del muro de Berlín en 1961 cortó de cuajo esta dinámica. Por eso, cuando ambas Alemanias quedaron emparejadas en el mismo grupo del Mundial de 1974 que iba a disputarse en la RFA, las apuestas estaban claramente del bando occidental.

Los políticos vieron en aquel partido, que iba a disputarse el 22 de junio en Hamburgo, una oportunidad para demostrar la superioridad de sus sistemas económicos e ideológicos, en un ambiente ya de por sí enrarecido por los acontecimientos. Sólo unas semanas antes de la inauguración, el canciller federal Willy Brandt había presentado su dimisión tras conocerse que uno de sus consejeros más próximos era un espía de Alemania del Este. Por otro lado, la amenaza creciente del terrorismo había hecho crecer la paranoia y a extremar las medidas de seguridad.

Los dos equipos llegaron al encuentro lejos de su mejor forma. Los locales habían ganado sus dos primeros partidos y tenían la clasificación en el bolsillo, pero desarrollando un juego bastante pobre que provocó el enfado de los aficionados. Victoria previsible contra Australia (3-0) e in extremis contra Chile (1-0) era el balance de Alemania Federal. Por su parte los orientales se habían complicado la clasificación empatando con Chile (1-1) tras superar a Australia (2-0), por lo que la victoria era su única esperanza de pasar a la segunda fase. Pese al mal juego de Alemania Federal, nadie pensaba que los comunistas iban a vencerle en su cancha y en ‘su’ deporte. Además, el seleccionador occidental era Helmut Schön. Nacido en el este, se vio obligado a viajar hasta el oeste en 1950 para desplegar sus teoremas futbolísticos sin trabas en el Hertha de Berlín.

Una gran generación de futbolistas liderada por Beckembauer y Müller, parecía argumento más que suficiente para vencer con facilidad aquel encuentro, pero desde el inicio del partido la RDA se agazapó en defensa y los locales se iban estrellando una y otra vez en la fuerte zaga oriental. El gol no llegaba y el público empezaba a impacientarse.

Y la impaciencia se tornó en desesperación cuando un pase largo desde el centro del campo lo aprovechaba Sparwasser para deshacerse de sus marcadores y batir a Sepp Maier en el minuto 77. Tras el silencio sepulcral en las gradas, empezaron los silbidos y abucheos. El marcador ya no se movió, con lo que Alemania Oriental ganaba la batalla de Hamburgo y se clasificaba para segunda ronda.

El primer enfrentamiento directo entre ambos paises había caido, pues, del bando comunista. La victoria supuso una gran inyección propagandística para el régimen. “Era golpear al enemigo. Golpear al enemigo allí donde más le duele. Mucha gente entonces lo veía así”, explica Sparwasser. Pese al golpe moral que supuso la derrota, especialmente para Helmut Schön, Alemania Federal se repuso y fue capaz de llevarse el campeonato. La República Democrática no pudo pasar de la segunda fase. Emparejados con Brasil y Holanda y Argentina, los germánicos sólo fueron capaces de empatar con la albiceleste en el último encuentro.

En Don Balón | Reportaje sobre Sparwasser

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Comentarios (4) | Trackback


Comentarios

qué grande. me encanta que hayáis elegido un tema así. de verdad, felicidades. sparwasser creo que no fue un futbolista excepcional, pero se convirtió en un ídolo tras el gol.

sólo un pequeño lapsus sin importancia: en el párrafo que empieza "aunque la RDA…", cuando dice "alemania oriental", debe poner "occidental".

y una duda: ¿el hertha de berlín en qué liga jugaba? (por intuición pensaba que en la rda, pero aquí parece deducirse que jugaba en la rfa)

#1 | Escrito por chimoeneas | 24 may 2007 23:56:20

Hola chimoeneas, gracias por tu corrección (ya la he editado) y por tus ánimos. También te invito a que sugieras anécdotas o historias dentro del marco de la Guerra Fría. Es un tema que me interesa mucho y mi intención es ir publicando artículos sobre el tema, que da mucho de sí.
Buena pregunta la del Hertha…la verdad es que este asunto en sí ya da para otro artículo. En resumen, tras la ocupación de la capital por parte de los aliados se siguió jugando una liga unitaria, aunque más reducida. Pero la situación con la ciudad partida generaba todo tipo de conflictos como precisamente el que explico de la "huida" de Helmut Schön. Para atajar esta situación, se creó la Liga de la RDA en la temporada 1950-51, quedando el Hertha en la liga del bando occidental, llamada Oberliga.

#2 | Escrito por Santi Plaza | 25 may 2007 00:25:19

Siempre me ha parecido curioso que a diferencia de todas las grandes ligas europeas y en general del mundo en la bundeliga no hay un equipo de la capital muy poderoso si acaso el Hertha pero que no se se compara al Bayern.

Me imagino que tiene que ver con la guerra fría.

#3 | Escrito por Alejandro Cortés | 28 may 2007 20:22:54

[...] 1. 1974: La batalla de Hamburgo 2. España y URSS en la Eurocopa 3. Helmut Duckadam: ¿víctima de Ceaucescu? 4. Jugadores en el exilio 5. La URSS y sus tensas relaciones con la FIFA 6. El Dinamo de Moscú espiando en Escocia 7. El fútbol y las dos Coreas [...]

#4 | Escrito por Fútbol y Guerra Fría « Desearte.net, lo opuesto al arte | 31 may 2007 01:24:41

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