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04 diciembre 2007
La hecatombe de Corinthians, Dualib, el MSI y Boris Berezovsky

Catástrofe. No se puede calificar de otro modo la lamentable situación del Corinthians. El Timao debía de ganar en casa del Gremio para salvar el histórico descenso, pero no pudo pasar del empate a uno, de modo que el segundo conjunto más popular de Brasil, el primer club a nivel social del estado Paulista se va a pique, directo a Segunda en un proceso de deterioro que se veía venir desde que su antiguo presidente Alberto Dulaib firmara un maldito acuerdo con el fondo de inversiones MSI en 2004, sólo camuflado por el espectacular 2005, cuando los del Parque San Jorge fueron campeones liderados por el ‘Apache’ Tévez.
A parte de la consumada este fin de semana, Corinthians anteriormente había cosechado clasificaciones desastrosas. Por ejemplo, en 2000 acabó en la posición 24. Se libró de la quema, en cambio, porque el descenso a la Serie B no se estableció hasta hace sólo tres campañas. El adiós a la Serie A supone un palo de amplias dimensiones para una ciudad que vive días convulsos. El Corinthians pasa sin duda su época más crítica. En lo deportivo la cosa no puede ir peor. La ‘Torcida’ está en pie de guerra. En la noche del domingo se produjeron diversas manifestaciones violentas en Sao Paulo. La frustración llegó hasta la misma sede del club. Furiosos aficionados destrozaron el árbol de navidad que se levantaba en las inmediaciones de la misma. La tensión se puede cortar con cuchillo. Dicen los datos que Sao Paulo es la segunda ciudad con más tráfico de helicópteros del mundo, sólo superada por Nueva York. Es obvio que en estos días muchos de los que sobrevuelen el contaminado cielo de esta megalópolis tendrán algo que ver en este inaudito batacazo del Timao.
Pero lo peor no es la situación deportiva en sí. Todavía más preocupa la economía del club. Corinthians debe 53 millones de dólares y en un plazo de seis meses tiene que pagar 20. El fantasma de la quiebra está cerca para un club que sólo podrá evitar el desastre si vende a precio de oro los pocos recursos deportivos que le van quedando. El portero Felipe, el delantero Clodoaldo y sobre todo la nueva gran estrella Lulinha, al que hace poco se le renovó en 50 kilos para sacar la mayor tajada posible en un hipotético traspaso, son las principales esperanzas.
La pregunta es cómo un club que tiene casi 30 millones de seguidores, una fuerza social descomunal que supera a los hinchas de los otros dos grandes de Sao Paulo, Sao Paulo y Palmeiras, puede acabar empantanado de tal forma. A decir verdad todo comienza en 2004. El Corinthians firma en ese año un polémico acuerdo con un grupo de inversiones, Media Sport Investiments (MSI), con base declarada en el Reino Unido, que estaba representada en Brasil por el iraní Kia Joorabchian. Sin embargo, todo apuntaba a que detrás de éste, el que realmente manejaba los hilos era el magnate mafioso ruso Boris Berezovsky.
El acuerdo con la directiva de Corinthians era el siguiente. MSI se hacía con el control del departamento de fútbol de la entidad. Éste sería comandado por un pequeño consejo formado por cuatro miembros. Dos representarían al club y otros dos al fondo de inversión, siendo uno de ellos Joorabchian, que además era presidente y tenía voto de calidad. MSI prometía hacer un equipazo y construir un nuevo estadio, recibiendo a cambio el 51% de los ingresos anuales del club. Hablando en cristiano, podíamos decir que los dirigentes, con el presidente Alberto Dualib a la cabeza, vendían el alma de la prestigiosa institución al mismísimo diablo.
Todo eso ocurrió en 2004. La política del MSI no tardó en dejarse notar. Comenzaron a llegar jugadores de un nivel increible como Tévez, Mascherano, Nilmar, Roger, Carlos Alberto o Marcelo Mattos. Se hablaba del Corinthians de los galácticos. Pero había algo que olía mal. La justicia brasileña investigaba con lupa el traspaso de Tévez, auspiciada por el Banco Central, que no lograba comprender como el dinero por el fichaje del ‘Apache’ no había pasado por tierras canarinhas. La realidad es que todo el mundo intuía que MSI estaba limpiando millones de dólares con sus compras millonarias. Pero en lo deportivo las cosas funcionaban y eso enmascaraba el negro panorama.
Corinthians ganaba su cuarta liga y la ‘torcida’ estaba ciega de felicidad. Sin embargo los malos resultados del año siguiente y la espantada de Tévez y Mascherano poco a poco fueron destapando el sucio entramado. El presidente Dualib intentaba recuperar el poder perdido, pero Joorabchian luchaba por mantenerlo. Las luchas intestinas eran intensas y desembocaron con el MSI cerrando el grifo y no acometiendo los pagos reglamentarios a la plantilla. Corinthians comenzó a dirigir de nuevo el departamento de fútbol por cuenta propia, aunque muy tarde. Para hacer frente a todas las deudas tenía que pedir prestamos e incrementar unos números rojos que no hacían más que dispararse.
En octubre de 2006, con Tévez y Mascherano lejos de Brasil, el presidente Dualib acaba reconociendo a la policía que detrás del MSI estaba el mafioso Boris Berezovsky. Para ese entonces Joorabchian se encontraba en busca y captura, fuera de Sudamérica, claro. La justicia brasileña ya había destapado toda la trama y poco más tarde bloqueaba las cuentas del MSI en el país. Finalmente el pasado mes de julio el Corinthians decidía de forma unilateral romper el contrato, que al uso no se aplicaba, que le unía al MSI. Otro lio, porque dicho contrato, de diez años de duración, tenía una cláusula de 25 millones de euros en caso de ser anulado. Ahora la pelota está en la justicia brasileña.
Esa es la triste situación de este gigante que sufre sus peores momentos. Dualib, el presidente más exitoso de su historia pues en sus catorce años al mando no paró de levantar títulos, pero también el que más daño le ha hecho, dejó el club hace poco debido a la fuerte presión popular en su contra, pues de hecho está acusado de lavado de dinero. Ahora Andrés Sánchez, presidente electo hace unos meses, está luchando contracorriente, comiéndose la cabeza para intentar buscar luz en tanta oscuridad. Y la verdad es que lo tiene difícil. Mientras tanto, pagan los de siempre, en este caso decenas de millones de hinchas estupefactos ante la mierda que no para de arrojar el ventilador desde que la justicia lo conectó al dichoso enchufe.
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Tags: Alberto Dualib, Boris Berezovsky, Corinthians, Kia Joorabchian, Mascherano, MSI, Tévez
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[...] Hace unos años, el iraní-inglés-canadiense Kia Joorabchian (en Inglaterra figura con tres nacionalidades), testaferro del ruso Boris Berezovsky, se hizo cargo del Corinthians con el grupo MSI. Hoy, luego del campeonato ganado en 2005 por el club paulista con Tevez cómo máxima figura, el Timão se encuentra en la segunda división, ya que descendió el 2 de diciembre último por primera vez en la historia del club. Joorabchian fue penado en Brasil por crimen contra el orden económico nacional, es decir, lavado de dinero. Berezovsky, a su vez aliado de Abramovich, hace un largo tiempo recibió dos condenas criminales en tierras rusas por fraudes empresariales, lavado de dinero y estafas a gran escala en el marco de negociados sobre fútbol. [...]
#1 | Escrito por La Premier League del siglo XXI » | Vale Chumbar | | 15 feb 2008 06:22:52
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