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14 febrero 2008
Belanov, recordando al cohete de Odessa
Hace unos días manifestaba mi escepticismo ante la validez de galardones futbolísticos como el balón de oro. Citaba ausencias ilustres y jugadores, que pese a poder presumir de este honor, han sido devorados por el olvido. Entre ellos está Igor Belanov, el último futbolista soviético en recibir el Balón de Oro antes de que cayese el telón de acero.
La historia de Belanov resulta apasionante y absurda a la vez, sobre todo por el año en que tuvo su momento de gloria: 1986 , año primero de la era maradoniana. Tan sólo unos meses después de que “el pelusa” regalase un homenaje al fútbol en las tres semanas de lujuría azteca, France Football consideraba que el mejor jugador del mundo era un veloz y semidesconocido delantero del Dinamo de Kiev.
La imposibilidad de otorgar el balón de oro a jugadores no nacidos en Europa dejaba vía libre al “cohete de Odessa ”, gracias a una temporada primorosa donde conquistaría la liga rusa y la Recopa, con una de las mejores versiones que ha regalado al fútbol el gigante ucraniano. Una máquina que destrozó en la final de la Recopa al Atlético de Madrid de Arteche y Cabrera. Dirigidos por el incombustible coronel Lobanovski, Zavarov, Blokhin y Belanov constituyeron un tridente temible para las defensas europeas. El equipo quedó grabado con letras de hielo en el frío Kiev, hasta que diez años después un tal Shevchenko recogería el cetro.
Belanov haría de un partido en concreto, el elemento distintivo respecto a sus compañeros en el ataque del Dínamo. Mundial de México 86, sus tres goles en el partido loco de octavos frente a Bélgica, no lograrían el pase a cuartos de Rusia pero servirían para dimensionarlo internacionalmente. El de Odessa no era demasiado fuerte, ni técnico, ni tan siquiera especialmente goleador, (54 goles en 158 partidos con el Dínamo de Kiev), pero disponía de un arma única y letal, su vertiginoso cambio de ritmo que le valdría el apodo. En el fútbol de los ochenta, mucho más lento que el actual, Belanov se convertía en determinante cuando había espacios.
La estancia en la cumbre de Belanov duraría exactamente dos años. Otra cita internacional histórica, redimensionaría de forma cruel su carrera deportiva. Final de la Eurocopa de Alemania de 1988, la Rusia del mítico Dassaev se enfrentaba al esplendor tulipán de los milaneses. Van Breukelen detenía un penalti a Belanov que pudo cambiar el destino de la final. A partir de ahí, la carrera de Belanov se precipitó en el abismo. Relegado al ostracismo durante su aventura occidental en el Borussia Mönchengladbach, vegetaría un par de años en la tercera división alemana.
Finales de los ochenta, caía el muro de Berlín, fracasaba la perestroika y Gorbachov se hundía arrastrando a la U.R.S.S. Desaparecía el telón de acero y con él una forma de ver el mundo. Mientras, Belanov volvía a su Odessa natal para acabar su carrera deportiva y alimentar sus recuerdos de gloria. Más de veinte años después, la rueda inmisericorde del tiempo se ha tragado ya al último balón de oro soviético.
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Tags: Balon de oro, Belanov, Blokhin, Dinamo de Kiev, Maradona, Zavarov
Comentarios (4)
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Comentarios
Bonita historia. Nunca había oído hablar de este jugador. Siendo balón de oro esperaba que al menos viniese en los jugadores clásicos para comparar en el PES, pero me parece que ni eso.
Un jugador que me llamó mucho la atención y que conocí gracias a "este peculiar sistema" fue Dragan Dzajic, del que no había oído hablar nunca y resulta que ha sido escogido como el mejor jugadore serbio de los últimos 50 años, por delante de jugadores de la talla de Stojkovic o Savicevic.
#1 | Escrito por Gayolomao | 15 feb 2008 09:00:53
si esta para comprar entre los clasicos del pes, al menos esta en el pro evolution soccer 6
#2 | Escrito por ale | 15 feb 2008 14:46:00
Qué fácil es escribir de fútbol con Google
http://soy.bluebbva.com/2007/05/mirando-atrs-igor-belanov.asp
#3 | Escrito por Dr. House MD | 15 feb 2008 19:41:01
[...] Siguiendo con la entrada sobre Belanov y la serie de post dedicada a los balones de oro, que pese a ser grandes jugadores han llegado hasta nuestros días con su recuerdo cubierto de musgo, hablaremos esta semana de Allan Simonsen. Un diminuto y genial danés que creció y asombró a Europa junto a un equipo que alcanzaría momentos sublimes, el Borussia Mönchengladbach. En el recuerdo quedará como el primer exponente de un pequeño país que ha regalado al fútbol nombres como los hermanos Laudrup, Smeichel u Olsen. Sin duda, un gran jugador. [...]
#4 | Escrito por Allan Simonsen, erase un pequeño demonio a la cal pegado | 19 feb 2008 03:14:14
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