
Es justo que de vez en cuando se ponga en su sitio a ese perfil de futbolista currante y tremendamente efectivo que no quizás no cumple con el estereotipo que buscan los flashes pero que sin embargo es el futbolista ideal para cualquier entrenador y siempre, absolutamente siempre, se consolida en los equipos por los que pasa, encarnando hasta cierto punto su propio espíritu. En este caso me refiero a José Luis Martí, mediocentro trabajador, infatigable perro de presa en la divisoria con una capacidad táctica envidiable, extensión en el campo de todos los técnicos que ha tenido y ahora pieza clave del Mallorca.
Comenzó su carrera en el Mallorca, donde no pudo llegar a debutar en Primera, de ahí al Tenerife, donde acabó como capitán y salió a hombros en su último partido, para jugar en el que ha sido el equipo de su vida. En el Sevilla FC Martí militó un total de cuatro temporadas y media, ganó cinco títulos y fue un fijo hasta el punto que incluso cuando llegó el sugerente Poulsen, Juande Ramos ideaba siempre esquemas diversos para poder meterle en el equipo. Su trabajo incansable, su extrema constancia y sus dotes de mando, le hicieron convertirse en uno de los hombres más importantes del Sevilla más exitoso de la historia, pero ya con más de 32 años y la irrupción de otro mediocentro de altura como Keita, el año pasado, básicamente porque con Jiménez comenzaba a no contar, decidió marcharse a la Real Sociedad para pelear por el ascenso. En San Sebastián volvió a rendir a un nivelazo, le intentaron retener pero entonces apareció el Mallorca, le ofreció dos años de contrato y regresó a su isla para intentar ser profeta donde antes le habían negado la lira.
Muchos nos preguntábamos si Martí con 33 años iba a estar a la altura de su mejor versión, ésa que en el último lustro le ha convertido en uno de los mejores mediocentros del campeonato español, fiel reflejo de la regularidad más fiable. La respuesta la ha puesto él solito con su fútbol: Martí lo ha jugado todo y sólo se ha caído del equipo por sanción, hasta el punto de que exceptuando a Arango, que suma 32 choques como titular, uno más que el 19 bermellón, es el que más veces ha sido alineado de partida.
Gregorio Manzano le ha dado galones de mando en el equipo, pese a ser su primer año en Son Moix. Martí los ha tomado y se ha convertido en una pieza clave de este remozado Mallorca que tiene un mérito que pocos valoran. El Mallorca, sí, que a mitad de temporada dormía en puestos de descenso y que este verano perdió a casi todas sus estrellas, jugadores como Ibagaza, Fernando Navarro, Dani Güiza o el Galgo Jonás, ha sabido sobrevivir con descartes de grandes, futbolistas clase b que finalmente han logrado asentar al equipo en una zona tranquila de la tabla en la que muchos no lo veían.
Martí es el máximo exponente de esa clase b de la que hablo. Posiblemente, digo posiblemente porque hay gente que sigue pensando que todavía podría tener sitio en Nervión, el Sevilla se le quedó grande, pero su espíritu de lucha no le permitió bajar los brazos y ahora se ha convertido en uno de los puntales fundamentales del equipo de su tierra. Martí es todo sacrificio y lucha, carece de la calidad o exquisitez de otros centrocampistas pero suple ese déficit con un coraje encomiable… Por eso sigue siendo un fijo con 34 años, porque su carácter de guerrero indomable le mantiene vivo. Se merece todo lo bueno que le pasa, no será el futbolista idóneo para copar una portada pero sí el obrero de lujo que todo capataz quiere en su equipo.


Comentarios
GRANDE MARTI!!!!
¡¡¡ Qué Grande el T-1000 ¡¡¡
Carta de despedida de Martí a la Afición del Sevilla :
""A veces la vida nos hace tomar decisiones que no son fáciles. Quisiera deciros a todos vosotros, sevillistas, que jamás olvidaré mis cinco años de estancia en el Sevilla FC y no sólo por los títulos conseguidos, sino por vuestra amistad, cariño, respeto y amabilidad que me habéis dado en todo momento. No puedo decir más que mil gracias a todos vosotros por vuestro comportamiento hacia mí y hacia mi familia. Me gustaría haceros llegar que para mí, ahora, todos vosotros formáis parte de mi familia, porque así me lo habéis hecho sentir desde que llegué al Sevilla. Sevilla seguirá siendo mi casa por siempre y el Sevilla FC será mi familia hasta la muerte. Quisiera dar las gracias a muchas personas en particular, empezando por todas las personas que pertenecen o han pertenecido a la entidad, jugadores, técnicos, directivos, empleados, colaboradores… Y a mi amigo Monchi y al presidente por encima de todos por el esfuerzo que han hecho conmigo en estos cinco años. También me gustaría dar las gracias a todos los amigos que tengo en Sevilla, que me han apoyado durante todos los días. Y, en especial, me encantaría tener un recuerdo público hacia todos los componentes de la “PEÑA SEVILLISTA MARTI”, con su presidente, Gilberto, a la cabeza. Ellos me han demostrado un apoyo incondicional en todo momento. No puedo decirles más que gracias por hacer que me haya sentido tan querido por todos vosotros. Mis peñistas, de todo corazón, mil gracias. Y Gilberto, a ti en especial, gracias, muchas gracias. Solo me queda deciros que José Luis Marti es sevillista y será sevillista por encima de todo y que algún día volveré para estar al lado de todos vosotros, donde tan a gusto me encontrado. Por eso no os digo adiós, sino hasta pronto. MUCHAS GRACIAS POR TODO OS QUIERO SIEMPRE OS LLEVARE EN MI CORAZON""
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