Se cumplieron los pronósticos y Los Ángeles Lakers se hicieron con su 16º anillo de la NBA al vencer por 83-79 a los Boston Celtics. Eso sí, lo hicieron con infinidad de problemas, tras ir por detrás en el marcador durante tres cuartas partes del partido, y con un último cuarto fantástico en el que consumaron la remontada.
Porque los Celtics, mucho más metidos en el encuentro que en el sexto, llevaron el partido a su terreno. Al de las defensas imponiéndose sobre los ataques, el de las canastas caras y la intensidad desmedida. Intensidad, es lo que mejor define el choque que vivimos la pasada madrugada. En cuanto a calidad fue un partido malo, muy malo. La tensión provocó innumerables errores, precipitaciones, pérdidas… Pero esa tensión fue la que nos hizo vivir uno de los partidos más emocionantes de los últimos tiempos.
Kobe Bryant, a pesar de ser nombrado MVP de las finales, mostró su peor cara. Aunque maquilló sus números en el último cuarto, los tres primeros fueron de lo peor que le hemos visto nunca. Puede dar gracias a sus compañeros de que consumaran la remontada, porque en caso de que los Celtics se hubieran llevado la victoria, los palos a Kobe habrían sido espectaculares. Pero esos compañeros aparecieron sobre todo con dos nombres protagonistas: Pau Gasol y Ron Artest.
Artest, que al finalizar el encuentro daba gracias a su psiquiatra porque “me ha ayudado mucho”, es un tío de lo más peculiar. Puede tener un día en el que su rendimiento es completamente nulo y resta más que suma, y otros como el de anoche en el que es imprescindible. Sumó 20 puntos, con canastas verdaderamente claves para empatar el partido o mantener la ventaja al final con un triple de infarto.
Pero el gran protagonista fue un Pau Gasol que para muchos ha sido el verdadero MVP de estas finales. Pau, al igual que Kobe, estuvo bastante discreto en los primeros cuartos, pero llegado el último se echó al equipo al hombro, y con canastas de auténtica impresión, tiros libres clave y algunos rebotes importantísimos como uno a poco del final arreglando un precipitado triple de Kobe, se erigió como el máximo artífice de la victoria. Su trabajo en el juego interior cargando de faltas a sus rivales (Wallace terminó expulsado), repartiendo asistencias y captando rebotes (18 en total, 9 ofensivos), fue imprescindible para poder decir hoy que los Lakers son campeones.
Y eso lo saben todos, incluido un Kobe Bryant que no dudó en reconocer el mérito del catalán. Lo hizo directamente con declaraciones como “no tengo palabras suficientes para el español, no podríamos haber ganado sin él”. Pero también con algunos detalles, como cuando tras levantar el trofeo de campeones entregado por Magic Johnson, buscó entre todos sus compañeros a Pau para dárselo a él directamente.
Hay que felicitar a los Lakers, que han demostrado que tras las críticas recibidas en el 2008 han mejorado notablemente y son un equipo mucho más sólido. Su venganza se ha consumado y ya tienen su 16º anillo. Sólo uno menos que sus eternos rivales, los propios Celtics. La próxima temporada, nuevo capítulo.
Datos del partido | NBA


Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect