
Más de una vez habréis escuchado decir a los futbolistas, tras una gran actuación, aquello de lo importante es que el equipo ganó. El tópico tantas veces repetido deja de ser una posibilidad cuando un jugador firma un soberbio partido en el que es capaz de marcar cuatro tantos y posteriormente no puede afirmar que valieron para que su equipo lograse su objetivo. Que un futbolista esté tan inspirado como para marcar cuatro goles sucede pocas veces, menos aún que no sirvan para ganar el partido, pero lo hemos visto más de una vez, la última ayer en San Siro.
Diego Milito (Inter de Milán)
Bajo la ola de frío siberiano que ya ha llegado a nuestras costas y sobre una capa de nieve que cubría el verde de San Siro tornándolo en blanco, Milito quiso hacer resaltar el nerazurro para marcar cuatro goles al Palermo. No obstante no sirvieron para derrotar al Rosanero, que guiado por un gran Miccoli empató el encuentro impidiendo a los de Ranieri la victoria. Sin embargo, estos cuatro goles confirman el retorno del mejor Diego Milito, aquel que deslumbrara en Zaragoza y en el Inter de Mourinho tras pasar una mala racha que hace poco le valió incluso el Bidone d’oro, parodia del Balón de Oro y que se entrega cada año en Italia. Con estos cuatro goles, Milito ya es segundo con 12 en la tabla de goleadores de la Serie A. El partido estuvo a punto de suspenderse: no fue así por suerte para el Príncipe, que fue rey por una noche.




La penúltima piedra en el camino hacia la Eurocopa, Rusia, está aguantando y manteniendo el tipo tras los primeros 45 minutos en el estadio Ernst-Happel. Al descanso, y en un encuentro no apto para cardíacos, nuestra Selección ha sufrido un importante contratiempo con la lesión de Villa. Cesc Fàbregas ha entrado en su lugar, dejando solamente a Fernando Torres en punta. En cuanto al juego, la roja está en una especie de quiero y no puedo en el que la imaginación de cara al gol escasea justo al llegar a la zona de tres cuartos. La nota positiva es que Arshavin, la estrella rival, de momento no brilla. Sergio Ramos, por contra, está cuajando su mejor actuación hasta la fecha. Veremos qué depara la segunda mitad. ¿De nuevo una prórroga y unos penaltis? Por el bien de la salud de todos, no es recomendable, pero si ello lleva a estar en la gran final, adelante. ¡Aúpa España!




