Dosificar la impaciencia

Illarramendi-RealMadrid Llega Illarramendi y el puzle está prácticamente completado. Falta quizá una pieza, la mediática, la de las luces y taquígrafos. El Real Madrid por fin se ha hecho con un sustituto de Xabi Alonso, que acaba cada temporada reventado ante la ausencia de un sustituto de garantías. Asier no sólo es capaz de reemplazar al tolosarra, sino que perfectamente es complementario. De hecho, muchos se preguntarán cómo un futbolista que ha costado 39 millones de euros, que prácticamente es un novato en esto del fútbol, puede llegar a un club del empaque del Real Madrid para ser sustituto de nadie. La apuesta blanca por el chaval me parece excelente. Seguramente demasiado cara, pero el contrato de seis años que ha firmado probablemente dictaminará lo contrario. Al menos, con un poco de paciencia es lograble. 23 años tiene Illarra y se ha convertido en el sexto futbolista más caro de la historia blanca. Cristiano, Kaká, Zidane, Figo y Ronaldo forman parte del top cinco. Muy galácticos todos ellos, a diferencia del centrocampista de Mutriku llegaron consagrados, a pesar de que alguno de ellos, como Kaká, nunca cumplió con las expectativas.

Illarra convivirá con otros nuevos como Isco, como el retorno de Carvajal, como el ascenso al primer equipo de Jesé. Presente y, sobre todo, futuro. Del Real Madrid y de la Roja. Y en el banquillo Ancelotti. Un perfil de entrenador que poco o nada tiene que ver con su antecesor. Que la calma llegue a Chamartín y lo haga de la mano de un técnico con su reputación siempre es una buena noticia. La cuestión es saber cuánto durará (la calma). Ya sabemos que la paciencia en el fútbol tarda lo que lo hace la pelota en encontrar su destino. Y que en el Bernabéu, igual que en su antítesis de la Ciudad Condal, lo que precisamente brilla por su ausencia es la paciencia. El italiano, a pesar de haber ganado la última liga francesa con el PSG, no se caracteriza por lograr resultados inmediatos. La palabra proyecto suena muy bien en verano pero se olvida en diciembre. Pocas, muy pocas veces, se confía en la propuesta inicial si la respuesta no llega sobre el césped aquí y ahora. El Real Madrid, su presidente, su prensa, sus aficionados… tienen mono de Champions. Para eso se fichó a Mourinho, para eso han contratado a Carletto. Junto a él, una apuesta tan atrevida como arriesgada a corto plazo que puede dar sus frutos, sí, pero que inevitablemente ha de madurar. De ahí que lo mejor que puede hacer el madridismo y todo lo que le rodea, es dosificar esa constante impaciencia. Hacerlo significará la primera victoria. Y la primera siempre conduce a otras nuevas.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.