Francisco, divino tesoro del Almería

Francisco-Almeria

Tras una dura temporada, tras meses en el que el anhelo de subir a Primera se tornaba necesidad por momentos, el play-off trajo consigo el ascenso de la Unión Deportiva Almería pasados dos años del último descenso. Tras los pertinentes festejos, los abrazos y las felicitaciones llegó el momento de pensar en clave de futuro, con la máxima categoría de nuestro fútbol en el horizonte. Fue entonces cuando llegó la sorpresa: Javi Gracia, entrenador y artífice del retorno, rechazó la oferta de renovación que le ofreció el presidente, Alfonso García, dejando así vacío el banquillo de los Juegos Mediterráneos. Si fue llamativa la salida del técnico, al que se le presentaba la oportunidad de dirigir en la Liga BBVA por primera vez en su carrera, no lo fue menos la noticia sobre su sucesor: Francisco Javier Rodríguez Vílchez, conocido por su nombre de pila y que, de buenas a primeras, se ha convertido en el preparador más joven del campeonato. A sus 35 años, el Almería le devuelve lo que un día le arrebató.

Y es que para ser un entrenador tan joven y formar parte del staff técnico de un conjunto de Primera se supone que lo has debido hacer muy bien antes. Eso, y en el caso de haber sido futbolista, haberte retirado temprano. En el caso de Francisco se juntan estas dos variables, a las que hay que unir la autoconfianza ante un reto de tales dimensiones. Nacido en Almería en 1978, pasó por la cantera del Espanyol y por la del Valencia previo paso por el Polideportivo Almería. Es durante el mercado invernal del curso 2001/2002 cuando comienza su romance con el club de su ciudad, por entonces en Segunda B. En el Almería logra el ascenso, pero una vez finalizado su contrato decide fichar por el Albacete, que en la 2004/2005 jugaba en Primera. Su estreno en la élite se resume en 28 apariciones con la escuadra manchega, que terminaría colista de aquella edición; y tres goles, uno de ellos al Real Madrid en el Bernabéu y otro, uno de los mejores de aquel curso, desde el centro del campo del Calderón al Atlético de Madrid:

Regresaría al Almería, donde permaneció durante dos ejercicios más: tuvo tiempo de seguir perforando porterías hasta el punto de ser, aún a día de hoy, el máximo goleador de la historia rojiblanca con 45 goles. Pero tras el ansiado ascenso cosechado tuvo que marcharse por la puerta de atrás, cedido, al hoy extinto Granada 74. Se quedó con las ganas de jugar en Primera con el club en el que había firmado seguramente la mejor página de su carrera. Tras un año en la ciudad de la Alhambra, firmó por el Alicante; en víspera al último equipo en el que se vistió de corto: el Orihuela. De aquello únicamente hace tres años. Desde que colgó las botas, con 32 primaveras, Francisco tuvo claro que su objetivo era dirigir. Se enroló en las categorías inferiores de ‘su’ Almería, en las que fue escalando hasta llegar al filial, enfrascado en Segunda B, al que consiguió mantener en la categoría en su primer ejercicio en el cargo.

La inesperada negativa de Javi Gracia a seguir en el cargo, y la innegable proyección de Francisco, que se queda a las puertas del ascenso a Segunda con el Almería B, desemboca en una llamada del club en medio de sus merecidas vacaciones. Le comunican el deseo de ser el entrenador de la primera plantilla y Francisco, sin pestañear, acepta el reto. A pesar de su juventud —tiene tres meses menos que el otro ‘novato’ de la categoría, Jagoba Arraste, nuevo míster de la Real Sociedad— no duda un momento en dar el ‘sí, quiero’ y disfrutar, esta vez sí, con el Almería en Primera. Coincidirá con viejos compañeros que siguen al pie del cañón y con los que compartió vestuario no hace tanto, como Fernando Soriano y Miguel Ángel Corona. Como curiosidad, bajo sus órdenes tendrá al veterano guardameta Esteban, tres años mayor que él. Mientras el nuevo Almería va tomando forma, los focos apuntan al ‘joven’ Francisco.

Foto | UD Almería

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.