Este Barça presenta una cara nueva

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Básicamente ganar. Lo de las sensaciones es un tema aparte, pero ganar es algo que cuando la segunda jornada de Liga se disputa en agosto, se eleva a categoría de imprescindible. Que durante el resto de temporada también, sí; pero ganar cuando todavía muchos futbolistas se encuentran en fase de rodaje, cuando la maquinaria todavía no está engrasada y, sobre todo, cuando por delante se vienen quince días sin campeonato, es algo que viene de perlas a un equipo en plena reconstrucción como es el Barcelona.

Vencer en El Madrigal, uno de esos campos con los que si te topas más adelante es probable que palmes, y hacerlo dejando ciertas notas positivas, es algo de lo que se puede sentir orgulloso Luis Enrique. El asturiano volvió a dejar en el banquillo a Xavi, algo que de momento es noticia pero que debería de empezar a dejar de serlo porque su rol, seguramente, no sea el mismo de hace tres o cuatro temporadas. El entrenador así lo entiende y el futbolista así lo conoce. Con todo, no creo que la estampa del capitán en el banco sea perpetua este curso. Pero dándole salida como se le dio ante el Villarreal tampoco es un mal plan.

Neymar, lejos de su mejor versión, también vio junto a Xavi como Munir o Pedro juegan antes que él. De momento, claro está, porque no está al 100%. El canterano que fue noticia hace una semana esta vez no se llevó los flashes, aunque volvió a salir de la partida y no desentonó. En líneas generales, el Barça cuajó un buen partido. Ni brillante ni discreto: un buen partido. Con los problemas defensivos que le provocó el Villarreal, que por algo suele gustar de buen fútbol, pero sin achicarse ni sin acercarse a la portería de Asenjo.

Bastó un simple gol para echar por tierra el entramado amarillo. Lo había intentado Messi, como también Pedro antes. O incluso Neymar marró dos buenas ocasiones. Pero fue una asistencia del argentino la que no desaprovechó Sandro Ramírez, la penúltima apuesta de Luis Enrique surgida del filial. El canterano, que ha ‘adelantado’ al camerunés Dongou en la carrera por llegar al primer equipo, debutó en la máxima categoría como lo hizo hace una semana su compañero en el filial, Munir. Sólo tuvo que empujarla, pero hasta ese momento nadie había sido capaz de hacer hincapié en esa minucia de trascendental relevancia. Con futbolistas como el delantero canario, Munir y los cracks de los que dispone Luis Enrique en su plantilla, no es de extrañar que los aficionados culés se peleen por entradas para poder asistir al resto de partidos del conjunto azulgrana.

Al que habrá que esperar para ver en acción es a Douglas Pereira. Como era de esperar, recién llegado, no entró en la convocatoria. Y al que no verá más el barcelonismo, al menos durante este curso, es a Alex Song, al que ya se le veía en contadas ocasiones, pero que ahora jugará a préstamo en el West Ham. Si su fichaje, en el cómputo global de su estancia en Barcelona, ha sido un fiasco, se dice y no pasa nada. No así parece que vaya a serlo el de un Rakitic cada vez más asentado en el esquema de Lucho; el de un Mathieu que hace buena pareja con Piqué (¿molestias dónde?) o el de un Rafinha que parece que no está, pero que se adapta al cambio de agua, aire, luz, calor y lo que haga falta. El Barça lidera la tabla: seis de seis. Y ahora, que la euforia (no tanto por la victoria sino por la derrota del némesis futbolístico) no se vaya de las manos.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.