Los enemigos de Benítez

rafa-benitez-real-madrid Cada día amanece en la capital con una noticia que hace como Bale cuando encara a algún defensa: intentar desequilibrar. Sin embargo, cuando la balanza hace tiempo que se inclinó hacia el lado de los chismes, resulta hasta gracioso observar quién es el nuevo enemigo de Rafa Benítez. No voy a ser yo quien defienda al entrenador porque parte de responsabilidad, lógicamente, tiene. Pero no hay día en el que un nuevo integrante de la plantilla haya pillado, o pille, manía al técnico.

Un Benítez por el que los medios afines poco apostaban cuando se oficializó su llegada y que jornada tras jornada encuentra motivos para armar el petate y, como muchos desean, no comerse los turrones en Madrid. A Benítez no le han dejado ser Benítez. Y cuando lo ha intentado ser, se lo han merendado. También ha intentado complacer a todos esos que cada día encienden el ventilador de la mierda, pero como sucedió en el Clásico, ni con un once de cara a la galería llegaron los resultados.

A bote pronto me vienen varios nombres. Como el de Cristiano, a quien en principio catalogó como uno de los mejores del mundo y posteriormente, tirón de orejas mediante, describió como el number one sin discusión. Ya contento el portugués, tuvo un absurdo rifirrafe dialéctico con Sergio Ramos. Luego que si James se queja por Twitter que está para jugar y el malvado de Rafa no lo pone. Después Marcelo, lo mismo. Y así hasta que juegan todos los que tienen que jugar y el resultado vuelve a ser deplorable.

Como en Villarreal. Todo el mundo pidiendo a Casemiro ante el Barça y cuando lo pone y sienta a Kroos, ¿quién es el nuevo enemigo de Benítez? Sí, el centrocampista alemán. El mismo, por cierto, que la temporada pasada consumió todo su combustible a medio curso y que necesitaba descansar. Ahora que descansa, malo. Aquí lo que parece que pasa es que los jugadores hacen lo que les da la real gana. Algo que si al menos se disimulara con fútbol ante equipos con cara y ojos, aún tendría un pase. Pero es que ni eso.

O cambian mucho las cosas o las semanas se le van a hacer eternas a Benítez. Si es verdad lo que apuntan, que a saber, los jugadores –o el grueso del primer equipo, vaya– no confían en él, Florentino Pérez lo ratificó hace un mes  –en el fútbol normalmente es la antesala al despido– y la prensa no hace otra cosa que encontrar defectos a todo lo que hace, incluso si muerde un bocadillo en el banquillo. Todo son pegas. Que venga Zidane ya. O el que sea. A ver si el siguiente satisface o no a las estrellas madridistas y de una vez, les da por brillar. Porque a más de una, da ganas también, de privarle de los turrones.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.