
Escribir sobre el Racing es cada día más difícil. Quisiera centrarme en lo puramente deportivo, hablar de posibles fichajes ilusionantes, de la dificultad del cambio de categoría o de las posibilidades de ascenso del equipo, pero la realidad deportiva del club hoy en día parece sujeta y dependiente de la realidad administrativa y social en la que está envuelto el equipo santanderino, y en el lugar en el que tendría que asumir protagonismo el entrenador y los jugadores ocupan titulares, desde hace tiempo, una serie de mandatarios que han llevado al Racing de Santander a una situación de riesgo y deriva no ya por el descenso a segunda división, circunstancia a la que un equipo como el montañés no le resulta nueva ni sorprendente, sino por la forma en la que el club está gestionado, por llamarlo de alguna manera, llevado por el desorden en todos los ámbitos: deportivo, económico y social.









El partido grande de esta semana en la Liga Adelante fue el que disputaron ayer en Riazor los dos primeros clasificados de la tabla, el Deportivo de La Coruña (76 puntos) y el Real Valladolid (71p), que empataron a un gol, permitiendo así que el Celta de Vigo recupere parte del terreno perdido desde que sucumbió en Balaídos ante sus rivales del norte.
