Ser un héroe en Anfield a los 35

Creían que a Gérard Houllier le había invadido la locura. Nadie dudaba de que Gary McAllister era todo un mito en la Premier League, pero de ahí a considerar que era un fichaje necesario para el Liverpool a sus 35 años había un trecho. Sin embargo, cuando el futbolista escocés terminó contrato con el Coventry, Houllier vio claro que Gary era el jugador que necesitaba para un equipo en construcción y con unos jóvenes Owen y Gerrard como estandartes. Poco imaginaban en Liverpool, que hoy vuelve a estar en lo más alto de Inglaterra, que aquel año ganarían cinco títulos y que McAllister sería una pieza clave y un ídolo en Anfield.

McAllister no tenía el talento de Gascoigne, no marcaba tantos goles como Cantona ni poseía la magia de Le Tissier, pero fue uno de los rostros reconocibles de la liga inglesa de los noventa y de principios de la década siguiente. Comenzó en su Escocia natal jugando de delantero para el Motherwell, y con 21 años dio el salto a Inglaterra para vestir los colores del Leicester primero en la máxima categoría y después en la segunda, donde se convirtió en el mejor futbolista del torneo ya como centrocampista. No se le olvidó marcar goles, y siempre mantuvo buenas cifras goleadoras.

Su buen hacer con The Foxes no pasó desapercibido y el Leeds United se hizo con sus servicios para así volver a la Football League First Division, como era conocida la primera división inglesa antes de formarse la Premier. Gary formó un magnífico centro del campo junto al inglés David Batty, su compatriota Gordon Strachan y el galés tristemente fallecido Gary Speed. McAllister demostró con The Whites sus cualidades: capacidad de liderazgo, de sacrificio, clarividencia, precisión a balón parado y las ya mencionadas cifras goleadoras. Este centro del campo, además de la presencia de Eric Cantona en punta, fue la clave del título de liga que el Leeds ganaría en 1992, en la última temporada antes de pasar a ser la Premier League.

McAallister leeds

Permaneció cuatro años más en Elland Road en los que el equipo no volvió a repetir aquel éxito, aunque McAllister continuó mostrando un gran rendimiento. En 1996, el Coventry pagó tres millones de euros por sus servicios y allí volvería a coincidir con Gordon Strachan, esta vez ya como técnico. Con The Sky Blues jugó cuatro temporadas y compartió vestuario con futbolistas como Robbie Keane o los marroquíes Hadji y Chippo. Al igual que en Leeds, en Coventry se convirtió en un ídolo para la hinchada y, en su honor, una bebida con su nombre se dispensó en los pubs de la ciudad: A Gary Mac.

En su último año en el club batió sus registros goleadores en la Premier con once tantos, sin embargo, no fue suficiente para que la hinchada red no recelase de su fichaje por el Liverpool a sus 35 años. Parecía relegado a un segundo plano en un equipo lejano a los éxitos de antaño tras una década aciaga, pero en aquella temporada 2000-01, los de Gérard Houllier superarían todas las expectativas. Respecto a Gary McAllister, que por fin tuvo a sus 35 años la oportunidad de jugar en uno de los grandes, se hizo con un hueco en el equipo y el técnico francés lo consideró “su fichaje más inspirador”.

Tres fueron los títulos conquistados por los reds en aquella temporada. Primero fue la Copa de la Liga ante el Birmingham; después, la FA Cup ante el Arsenal en la que McAllister salió desde el banquillo para firmar una buena actuación en una final que decidió Owen con dos tantos en los últimos diez minutos de partido. Cuatro días más tarde llegaría la final de la Copa de la UEFA en aquel inolvidable partido ante el Alavés. Con el escocés ya en el once, el Liverpool ganó el título tras vencer en la prórroga con un veterano de 36 años jugando todos los minutos, marcando un tanto de penalti y participando en otros dos, incluido el 5-4 final al botar una falta que Desio introduciría en su propia portería. El escocés sería elegido man of the match. Antes, en semifinales, también marcó al Barcelona de penalti, curiosamente a Pepe Reina, años más tarde guardameta de Anfield.

Su papel en el Liverpool del triplete (que finalmente fueron cinco títulos, con la Supercopa de Europa ante el Bayern y la Charity Shield ante el Manchester, ambos con McAllister de titular y marcando un tanto de penalti ante el United), por su fútbol y su carácter, ya lo habían elevado a la categoría de ídolo en Anfield ante los inicialmente incrédulos aficionados. A ello también contribuyó sin duda un derby de Merseyside ante el Everton, eterno rival, que el Liverpool ganó en Goodison Park por 2-3 con un tanto final de falta de Gary no sin cierta ayuda de la barrera.

Ya conocido como Kop Hero y con la categoría de jugador de culto, la hinchada red lo ubicó en el puesto 32 en una lista de sus 100 futbolistas predilectos. Pero no sólo lo era para la afición, también para sus compañeros que veían en él un motivador y un ejemplo (The Enforcer lo llamaban). Hace un año, Steven Gerrard discrepó públicamente de la política de fichajes del club de contratar únicamente jugadores jóvenes, recordando lo importante que fue para él haber tenido de compañero a McAllister.

Tras dos años en Liverpool, el escocés regresó a Coventry para ejercer de jugador-entrenador, con lo que comenzaría su carrera en los banquillos. Sin embargo, año y medio después dejó el fútbol temporalmente por motivos familiares. Volvió en 2008 a los banquillos, de nuevo a otro de sus ex clubes: el Leeds United (sustituyendo a otro clásico como Dennis Wise), y posteriormente fue asistente de su valedor en Anfield, Gérard Houllier, en el banquillo del Aston Villa.

Respecto a su carrera internacional, McAllister fue 57 veces internacional con Escocia marcando cinco goles y disputando el Mundial de Italia 90 (The Tartan Army no se clasificó para el de Estados Unidos y el jugador se perdió el de Francia por lesión) y las Eurocopas de 1992 y 1996, con el aciago recuerdo de fallar un penalti en esta última ante Inglaterra, una suerte en la que se mostraría intratable en su gran año en Liverpool. Fue durante cuatro años el capitán de Escocia.

No fue una estrella ni lo que hoy se consideraría un jugador mediático, pero Gary McAllister es uno de esos jugadores a los que merece la pena regresar para recordar su carrera. Seguro que por Anfield o Elland Road no le han olvidado.

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Gabriel Caballero