Este Atlético no se para

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Anoche vi en una tertulia futbolística, concretamente dedicada de lleno a la actualidad del FC Barcelona, como uno de sus colaboradores aseguraba, sin temor a equivocarse, que el principal rival barcelonista para el título liguero no es el Atlético de Madrid, sino el Real Madrid. Según el sujeto en cuestión, a los blancos les queda todavía un amplio margen de mejora. Vaya, que su fútbol puede seguir evolucionando, siempre a mejor, porque cuenta con mimbres para ello. No en cambio, el cuadro del Cholo Simeone, al que auguraban un bajonazo de cuidado argumentando que su fútbol ya ha tocado techo, que mejor no lo puede hacer. Y que lo difícil no es llegar, sino mantenerse. El mismo tipo, cuyo nombre no recuerdo, auguraba también que este domingo pincharía ante el Rayo Vallecano. Un visionario en toda regla, vaya.

La semana pasada, cuando lo tenía todo de cara para auparse en solitario en la cima de la clasificación y no pasó del empate ante el Sevilla, leí que los rojiblancos sufrían lo que se conoce como mal de altura. Me imagino un delantero colchonero encarando la portería, un mano a mano con el arquero rival, y en el momento del disparo, acojonándose porque si marca se pondrán líderes. Una auténtica chuminada, pero un recurso al que se acude con asiduidad cuando el resultado es favorable para unos o perjudicial para el interesado. El Atlético juega cada partido al 200%, sí, pero el techo no lo ha tocado porque, directamente, no lo tiene. Mientras otros ganan por inercia, porque el rival se achica o porque simplemente le come la presión de jugar ante un rival teóricamente superior, el Atleti gana porque le echa huevos.

Contra el Rayo Vallecano, en un escenario de esos nada sencillos, los de Simeone sacaron adelante un partido que se pudo poner peliagudo. A pesar de la victoria del Real Madrid el sábado, a pesar de poder dejar escapar la posibilidad de seguir en lo más alto de la tabla junto al Barça, en ningún momento le temblaron las piernas a la escuadra madrileña. Han pasado ya muchos meses y para su suerte, no se nota un bajón físico en la plantilla. Y eso demuestra el buen trabajo realizado por el cuerpo técnico. Ni a Villa, ni a Arda en dos ocasiones, ni Diego Costa, cuando con la ayuda de Saúl medio rompió su sequía, les vi temblar cuando enfrente esperaba el marco rayista. Tampoco a Courtois, un héroe más de los guerreros del Cholo, que evitó el empate cuando el resultado era de 0-1. El Atlético suma y sigue. Y no, no se cansa.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.