Juegan con fuego… y no se queman

Hoy era el gran día. Los antibarcelonistas esperaban que Neptuno, por fin, celebrara una Liga que desde 1996 no recibe. Los colchoneros esperaban, lógicamente, lo mismo. Y los barcelonistas, sumar los tres puntos que le permitieran encarar el último partido del campeonato con posibilidades de ganarlo. Los madridistas, con la cabeza, el cuerpo y el alma en la Décima, no esperaban prácticamente nada de su visita a Balaídos. A las siete de la tarde empezaba a todo. Y dos horas después, 90 minutos más tarde, el Real Madrid ha dejado escapar sus mínimas posibilidades perdiendo ante el Celta; el Barcelona ha empatado a cero ante el Elche y el Atlético, más de lo mismo: tablas ante un Málaga que se adelantó en el Calderón. Culés y rojiblancos jugando con fuego y sin quemarse. La semana que viene, en el Camp Nou, final por el título.

La Liga parece no quererla nadie, y eso es llamativo cuando estamos en el tramo final. El Atlético de Madrid le vale un punto la próxima jornada para campeonar. Al Barça sólo los tres puntos. El Madrid ya está fuera del circuito. Pero es curioso que a falta de dos jornadas ninguno haya ganado.

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El Barça, después del asado, tras conjurarse, tras hablar ante los micrófonos y asegurar que «sería imperdonable» no ganar al Elche y desaprovechar la oportunidad que le dio el Valladolid tras empatar ante el Madrid hace unos días, fue incapaz de marcar un gol a un rival al que le sacaba 46 puntos. El Elche, que se jugaba la vida (léase permanencia) puso más huevos y empaque y evitó que los barcelonistas marcaran un gol que parecía imprescindible porque se daba por hecho el triunfo del Atlético contra el Málaga. Con el estómago lleno de tanta quedada y, quizá, sin hambre, los culés no pasaron del empate a cero. La semana pasada dejó escapar otros dos puntos ante el Getafe. Y aun con todo, depende de sí mismo para ganar la Liga. Parece un chiste, pero no lo es. El barcelonismo no sabe si creer o no creer.

El Atlético ha perdonado la posibilidad de ganar hoy la Liga. La ha tenido en los últimos compases de su partido contra el Málaga. Y eso que los de Schuster se han adelantado en el marcador. Lo inimaginable. Pero así ha sido: Samu, en la segunda mitad, marcó el 0-1. El jarro de agua fría, el frappé en el que se convirtió el feudo colchonero, fue de aúpa. Un gol del Barça, en ese momento, habría puesto aún más cuesta arriba el título (a los culés les bastaba un empate en la última jornada). Pero Alderweireld, diez minutos después, puso la igualada. El Atlético pudo marcar el segundo por medio de Sosa. El choque en el Martínez Valero finalizaba con el insípido empate del Barça y le restaba un minuto para alcanzar la gloria. Willy hizo la parada del año tras un disparo a la escuadra de Adrián. Pero no hubo gol y la impaciencia por cosechar el torneo de la regularidad se dilata hasta dentro de siete días.

El tercero en discordia pasó olímpicamente de la Liga. La única nota positiva del choque del Madrid es el retorno de Khedira a los terrenos de juego. El Celta, con dos goles de Charles, despidió una magnífica temporada en su estadio. Los blancos, en una semana, han sumado dos puntos de nueve posibles. Visto cómo está la Liga, probablemente hubiese llegado a la última jornada con posibilidades. Pero la Champions espera. Es la última bala de los de Ancelotti esta temporada. Pero aún queda la Liga. La final. La semana que viene, Barça y Atlético se la juegan. Y las sensaciones que ofrecen ambos, son, como mínimo, inquietantes.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.