El encuentro entre PSG y Arsenal se presentaba como uno de los grandes choques de la primera jornada de la Liga de Campeones: dos equipos con nombre y pedigrí pero necesitados de alegrías europeas y dos técnicos con caché y a la vez discutidos. Unai Emery llegó a París tras su trilogía de títulos continentales con el Sevilla para firmar en el Parque de los Príncipes una nueva saga en un escenario mayor: conseguir trasladar a la Champions los éxitos en Francia. El problema es que el triunfo en la Ligue 1 se da por hecho, y en las últimas dos jornadas el PSG sólo ha logrado un punto de seis. Hoy tuvo como rival a un Wenger más discutido que nunca al frente un año más de este Arsenal ávido de títulos que refrenden su propuesta. El partido fue de claro dominio de un PSG que dispuso de varias oportunidades para sentenciar el choque a su favor, pero dejó vivo a un Arsenal que empató a trece minutos del final para sellar el 1-1 con el que concluyeron los 90 minutos.

Ambos dejaron sorpresas en el once inicial: ya había sido comentada la convocatoria de Emery al dejar fuera del partido a Ben Arfa, y para el once titular pobló el centro del campo con Krychowiak, Verratti, Rabiot, Di María y Matuidi, con Cavani en punta. Por su parte, Wenger sorprendió a todos dejando a Cech en el banquillo alineando a Ospina en su lugar, además de ubicar a Alexis Sánchez como punta de lanza. Al final, el partido le dio la razón.

Apenas empezó el encuentro cuando Aurier, hoy una pesadilla para Nacho Monreal, centró al área para que un Cavani libre de marca cabecease certero a la red. No podía empezar mejor el uruguayo, que desconocía lo que le vendría encima. El PSG buscó aumentar su ventaja y Rabiot tuvo una gran oportunidad tras pase de tacón para el museo de Di María. Fueron los minutos de lujo del argentino: poco después buscó el gol olímpico, pero Ospina despejó a córner. Un Arsenal desubicado no sabía cómo anticiparse a la presión alta del PSG y a sus salidas rápidas, y las ocasiones se iban sucediendo para los parisinos: Cavani se hizo con un balón suelto, sorteó a Ospina y, escorado y apurando su remate ante la llegada de los zagueros gunners, echó el balón fuera a puerta vacía. Poco después, un mal control con el pecho del charrúa cuando se hallaba solo frente al meta del Arsenal desbarató otra buena ocasión para los de Emery.

Rabiot y Verratti manejaban el centro del campo a su antojo mientras el Arsenal no generaba fútbol ni llegaba al área del ex del Villarreal Areola, hoy titular en detrimento de Kevin Trapp. Las cosas cambiaron levemente tras el descanso, cuando el equipo inglés aclaró sus ideas y supo hacerse con el balón. La movilidad del nigeriano Iwobi supuso la mejor baza de los del Arsenal en ataque, pero seguían sin llegar las ocasiones.

El PSG no sentencia

Lo que no cambió fue el infortunio de Cavani: buscó regatear de nuevo a Ospina cuando era el único obstáculo para su segundo gol, pero el colombiano desbarató sus planes despejando el balón. También Di María probó al arquero gunner con un gran disparo que se dirigía a la escuadra, pero Ospina despejó a mano cambiada sellando un gran encuentro y respondiendo a la confianza de Wenger.

Los últimos veinte minutos fueron de ida y vuelta para ambos equipos con llegadas continuas al área, pero fue el Arsenal quien aprovechó la circunstancia: Areola despejó un disparo de Iwobi y el balón cayó a los pies de Alexis Sánchez, quien subió el empate al marcador e hizo bueno el tópico que dice que paga la ronda el que perdona. Los últimos instantes del choque estuvieron marcados por los ánimos encendidos de ambos equipos, que se quedaron con uno menos por expulsión de Giroud y Verratti.

El empate a uno final deja la clara sensación de que el PSG se dejó dos puntos en el Parque de los Príncipes y el Arsenal ganó uno cuando apenas hizo méritos para llevarse algo a Londres: el mundo al revés para los gunners y otro traspiés para un PSG con margen de mejora.

   

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Gabriel Caballero

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