El Granada tiene a tiro la salvación

LucasAlcarazGranada

He de reconocer que el equipo que menos confianza me provocaba hace una semana para lograr la supervivencia en Primera era el Granada CF. Quizá porque el efecto de Lucas Alcaraz tras sus primeras jornadas al frente del equipo nazarí se había evaporado, quizá porque veía a sus competidores más superiores o tal vez por pura ignorancia futbolera, que también. La cuestión es que el Granada era mi tercer candidato, junto a Celta de Vigo y Real Mallorca, para jugar la próxima temporada en la Liga Adelante. Un infierno para muchos y una gloria para otros, y si no, que se lo pregunten a los históricos —y modestos, qué diantres— que conforman la Segunda B y que suspiran por ascender a la categoría de plata en unos play-offs de aúpa; aunque esto último es harina de otro costal.

Pero qué cosas tiene el fútbol, que a falta de dos jornadas, y entre los involuntarios implicados al descenso el que menos papeletas tiene para culminarlo y el que más para evitarlo es, precisamente, el Granada. A seis puntos por jugar, tiene a tiro la permanencia, ya que con la victoria del pasado fin de semana contra Osasuna (3-0) ya son cinco los puntos que tiene de colchón con el primero que descendería, el Real Zaragoza. Los de Alcaraz han trasladado la presión a sus perseguidores y lo ha hecho haciendo renacer el efecto inicial que se propagó con la llegada del entrenador. Cinco jornadas sin perder, once puntos de quince posibles, y adiós a una pésima racha de ocho partidos consecutivos sin conseguir la victoria. Cifras de una escuadra que no quiere marcharse, números de un equipo que debe quedarse.

Mientras Celta, Mallorca, Zaragoza, Deportivo y Osasuna han puesto aliño a la zona de abajo con resultados irregulares, el Granada ha ido por faena y, poco a poco, se ha ido desmarcando de un posible final de infarto. El que se ha metido en la boca del lobo es el citado Osasuna. Sorprende verle tan abajo tan cerca de que acabe la temporada. Pero no me arriesgo a adivinar quienes serán al final los que desciendan porque el curso pasado, cuando al final fue el Villarreal el que dejó a propios y extraños con un palmo de narices nos demostró que hasta el rabo todo es toro. Así que antes de aventurarme a lanzar fuegos de artificio, lo único que tengo claro, a día de hoy, es que el Granada se merece todos mis respetos. Lo di por descendido y salvo hecatombe que dudo que se produzca, seguirá un año más entre los mejores.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.