La Real aprieta el gatillo

GriezmannRealSociedadValladolid

Anoeta vuelve a disfrutar. Lo curioso del tema es que no ha necesitado una revolución en su plantilla, ni cambiar de entrenador, pese a las dudas que desde que llegó despertó Phillipe Montanier. Los donostiarras han preferido quitarle el prefijo y apostar por la evolución. Su fútbol es eso. Entrenar, entrenar y entrenar. Ser un grupo, una piña inquebrantable, lejos de las polémicas que le han podido acompañar a lo largo del curso. Y ahí está la Real Sociedad, echándose una cabezadita en puestos de Champions con la intención de no despertarse. Ayer, ante el Valladolid, Anoeta lo gozó como hacía tiempo que no lo hacía. Un espectáculo futbolístico en el que hubo presencia de goles, combinaciones, definiciones soberbias y sesión de tiki-taka.

No parece ser fruto de la casualidad, o de una simple buena racha. Se aventuraba una buena temporada cuando puso fin a la imbatibilidad del Barcelona allá por el mes de enero. Una maravillosa remontada que puso en pie el respetable txuri-urdin. Luego llegó la victoria en San Mamés ante el eterno rival, una gloriosa forma de despedirse de La Catedral. La semana pasada asaltó el terreno prohibido del Atlético, el Vicente Calderón, con un gol que quizá no debió subir al marcador pero chico, los árbitros, a lo largo de la temporada, te dan y te quitan. Y ese día, y sin que sirva de precedente, la ceguera colegial permitió sumar otros tres valiosísimos puntos. Y así hasta ayer, cuando escalando silenciosa y escandalosamente se toparon con la cuarta plaza. Y de ahí no quieren moverse.

Montanier ha dotado a sus pupilos un fútbol práctico, muy vertical, que permite ver jugadas de gran belleza y variedad en San Sebastián. El cuarto de hora mágico de ayer ratifica esta idea, ya que durante ese transcurso de tiempo, la Real aplastó literalmente a su rival. Griezmann, con el primero de su doblete; Agirretxe —novedad en la alineación— con un giro imposible para colocar el esférico en la escuadra de Hernández; y otra vez Griezmann, aprovechando un pase de 40 metros de Zurutuza controlando y remachando sin dejar caer la bola dejaron prendados a un Valladolid tocado. Quince minutos para grabar en vídeo que no fueron otra cosa que la prueba irrefutable de lo bien que llega la Real al tramo final de temporada. Adueñado de la posesión, de las ocasiones, de los tiros entre los tres palos… la inspiración corrió a cargo del ‘7’, que tomó el testigo de Vela, habitualmente estelar.

Xabi Prieto, otro de los alma máter de este equipo, finalizó la jugada colectiva de la tarde. Un rondo en el que los futbolistas blanquivioletas fueron convidados de piedra y que debe figurar entre los goles de la temporada. Si no lo han visto, no se lo pierdan. Lo que pueda escribir un servidor se queda corto. Había comenzado el segundo tiempo y el 4-0 reinaba en el electrónico. Anoeta era una fiesta y la cuarta plaza, a la espera de lo que suceda hoy en el resto de encuentros, una realidad merecida. El Valladolid maquilló el resultado por medio de Javi Guerra, pero quien realmente se había acicalado para la ocasión fue una Real que apunta alto. Y dispara.

Foto | EFE

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.