Bartomeu echa a Zubi, Puyol se marcha y se masca la tragedia en el Barça

Para averiguar el detonante del fulminante adiós de Andoni Zubizarreta bastaría con echar la vista atrás y pensar en todas las veces que la ha cagado. Al hasta hace unas horas director de fútbol del Barcelona le han llovido palos por los cuatro costados desde que asumió el cargo y siempre ha sido la cara en la que cualquier barcelonista, prensa y seguidor ha abofeteado cuando han ido mal dadas. Anoche, tras la derrota ante la Real Sociedad, y quizá cansado de comerse él solito la mierda, no dudo en apuntar al presidente del estropicio de los fichajes de menores, asegurando que Bartomeu era el vicepresidente cuando aquellas operaciones se llevaron a cabo. Sin embargo, y pese a tener más motivos que nadie para ofrecerle la puerta de salida, el máximo mandatario blaugrana ha tomado cartas en el asunto horas después de sus declaraciones al Plus tras caer en Anoeta. Algo que se olía desde hace tiempo, pero que ha tenido que esperar a que Zubi, con la diplomacia que le caracteriza, repartiera responsabilidades tras la sanción del TAS.

Decía hace unos días que se presentaba un 2015 caldeado en los aledaños del Camp Nou y han bastado cuatro días para que la catarsis comience a coger forma. Zubi se va a la calle con más sombras que luces, tras recoger el testigo de Txiki Begiristain. Para el recuerdo queda una planificación deportiva que verano tras verano no convenció y de la que él, casi en exclusiva, se comía todos los sapos.

Con él se marcha, pero por voluntad propia, Carles Puyol. El que tras conocerse la patadita de Bartomeu parecía que iba a ser su sustituto, no ha tardado apenas en hacer las maletas. Una noticia que ha pillado a contrapié a casi todos y que honra al capitán, que seguramente podría haberse quedado chupando del bote pero que ha preferido marcharse ante tal desaguisado, quizá convencido que en un futuro, y cuando las aguas no sean turbulentas, pueda formar parte del club de sus amores. La dirección deportiva pierde una figura que en estos momentos no parece necesaria, pues hasta 2016, el Barça no podrá fichar a nadie. La que había hasta ahora, no obstante, parecía invisible.

Lo ideal sería ahora que tras Zubi, el que se ha comido los marrones, vayan desfilando quienes han propiciado la situación que ahora envuelve al club. Lo ideal es que Bartomeu adelantara las elecciones y que se decidiera, como es debido, quién debe gobernar un club al que a la crisis institucional se le suma una pequeña deportiva, en la que parece que la relación entre Luis Enrique y Messi no es la soñada y en la que los argumentos del asturiano no convencen a la parroquia ni a sus propios pupilos. En cualquier caso, los Reyes Magos parecen haber traído carbón al Barça.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.