Xavi Bartolo

Imagina que llevas cinco meses trabajando sin que tu empresa te pague, esperando que de una vez por todas se cumpla la palabra de tu jefe de que sí, que en breve se abonarán las nóminas pendientes. Pero pasa el tiempo y no sólo no llega lo pactado sino que corroboras que tu superior te ha estado tomando el pelo todo este tiempo y abandona la empresa cual sabandija dejando el marrón a otro que llega, supuestamente, dispuesto a pagar la deuda que no sólo te perjudica a ti, sino al resto de compañeros. Pero nada, tampoco. Pasan los días, las semanas, y sigues sin ver ni un duro de los que te pertocan por los servicios prestados. Harto de esperar, de promesas incumplidas, denuncias. Y entre tanto, te llega una proposición para poder trabajar de nuevo, en otro lugar, con otras condiciones, pero con un salario a final de mes que, en resumidas de cuentas, es para lo que uno normalmente curra. Pero, sorpresivamente, una ley, una absurda norma, te lo impide. Eso es lo que le ha pasado a Xavi Bartolo.

El entrenador ilerdense comenzó el curso al frente del CF Reus Deportiu, un equipo que, como muchos sabrán, ha sido sancionado recientemente y, en consecuencia, excluido de la categoría de plata del fútbol español. El principal motivo, los impagos provocados por la gestión de un impresentable, de nombre Joan Oliver, que prometió y prometió hasta que la situación fue insostenible. Un tipo que se mofó de un club humilde con 110 años de historia, de sus 60 trabajadores y de una ciudad que confiaba en que encontrase una solución, o un comprador a tiempo, que pudiera hacer frente a la deuda de 5 millones de euros que, según él, tenían los rojinegros con sus empleados. El Reus llegó a jugar con 12 fichas profesionales e incluso llegó a golear bajo mínimos en La Rosaleda (0-3). Pero con Tebas a la cabeza, LaLiga lo decidió expulsar finalmente de Segunda el pasado 28 de enero.

Una semana antes, el 21, Clifton Onolfo y Rusell Platt tomaban el testigo de Oliver, que se marchaba de rositas, dejando firmado un documento por el cual los futbolistas que aún quedaban en el equipo podrían abandonarlo si antes del 24 no habían cobrado. Dicho y hecho. La plantilla se fue quedando sin integrantes, que terminaron repartidos entre muchos clubes de la Liga 123. En aquel momento parecía no tener validez ese caramelo envenenado en forma de escrito que dejó firmado el antiguo propietario antes de huir como de la peste, pero el fallo de LaLiga de terminar con la presencia del Reus en el fútbol profesional confirmó el éxodo. Entre tanto, los nuevos inversores anunciaban acuerdos de patrocinio con Jeep o Harley Davidson, hablaban de construir un centro comercial alrededor del estadio e incluso de ampliar el coliseo reusense… sin resolver lo más urgente y por lo que despertaron la ilusión de la capital del Baix Camp: salvar al club del descenso o de la desaparición.

Clifton Onolfo

Clifton Onolfo, a la izquierda, presumía de patrocinadores el pasado 27 de enero

Han pasado los días y en Reus las dudas planean sobre los nuevos dueños, que han ‘permitido’ que los 60 trabajadores (entre ellos el cuerpo técnico) denuncien vía judicial sus impagos. Tres son los euros que de momento han puesto sobre la mesa los americanos: es la cifra que aceptó Oliver con tal de quitarse el muerto de encima. El futuro de la entidad sigue en el aire, con una sanción de tres años a la que ha recurrido con la esperanza de reducir y con situaciones personales de sus trabajadores dramáticas. Eso sí, si alguno de ellos encuentra trabajo, podrá aceptarlo. Pero Xavi Bartolo, al que no ampara la AFE ni nadie más que a sí mismo, ha tenido que declinar ‘amistosamente’ una propuesta del Lleida Esportiu (Segunda B) porque  la normativa Real Federación Española de Fútbol impide a un técnico entrenar a dos clubes la misma temporada. La RFEF interpreta que como el Reus no ha desaparecido, su situación es como si hubiese sido destituido. La diferencia, pero, es que el preparador lleva toda la campaña sin cobrar y, ni mucho menos, ha recibido finiquito alguno —motivo por el cual fue creada esta norma: para evitar la endogamia y que a su vez, técnicos en el paro dispongan también de oportunidades—. Rubiales no entiende su situación como algo excepcional por lo que Bartolo no ha visto un duro durante los cinco meses que ha trabajado ni tampoco podrá trabajar para verlo en lo que queda de curso. Bravo.

Fotos | CF Reus Deportiu

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.