Se terminó la primera jornada de la Euro2016 y lo hizo con el sorpresón de ver como Islandia era capaz de arrebatarle dos puntitos a Portugal en el debut de los Cristiano Ronaldo y compañía. Los cinco primeros días de competición en Francia han dejado algunos nombres en la recámara a comentar. Payet fue el primero que aprovechó el trampolín de un campeonato presente en todo el mundo para serigrafiar su nombre en la agenda de los clubes más importantes del Viejo Continente. Bale estrenó a lo grande el casillero de victorias de Gales. Löw mostró su buen olfato en el triunfo de Alemania. Iniesta y Modric encandilaron con España y Croacia. La viejuna Italia, en bloque, silenció a los pesimistas. Y ayer, un tipo en pijama llamado Gábor Király demostró que la comodidad prima más que la estética en su debut en un Europeo con 40 años y 75 días, el más longevo hasta la fecha.

Su indumentaria fue el centro de atención de los imberbes y soñadores que no le conocían. Pero la trayectoria del portero de Hungría es dilatada. Y sus pantalones de chándal hace años que se pasean a sus anchas por Europa. Seguramente que como yo, muchos le recuerdan por su paso por el Hertha de Berlín. Del 97 al 2004. El Hertha por entonces se había convertido en uno de los referentes de la Bundesliga y recuerdo a jugadores como Marcelinho, Fredi Bobic o un joven y prometedor Sebastian Deisler pasar por sus filas. Todos coincidieron con Király, que a diferencia de ellos todavía sigue ofreciendo paradas en el impronunciable Szombathelyi Haladás de su país, en el que comenzó y pondrá fin, suponemos, a su extensa carrera.

Ayer, en uno de sus penúltimos coletazos, entró de lleno en la historia de la Eurocopa superando al mítico Lothar Matthäus, que disputó una fase final con poco más de 39 primaveras. Su atuendo se hizo viral y los comentarios corrieron como la pólvora en las redes sociales. No contento con ser protagonista accidental por llevar pantalones largos —característica que también acompañó a Carles Busquets, padre de Sergio—, Hungría comenzó ganando el clásico ante Austria por 0-2, un marcador que entraba en pocas quinielas y que sirvió de guinda a Király en su presentación ante las nuevas generaciones. Por si fuera poco, con 0-0 en el marcador, el magiar ejerció de lo que es: un porterazo.

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Fernando Castellanos

Periodismo deportivo en vena. En NdF desde 2006. Hacer todo lo que puedas es lo mínimo que puedes hacer.