De los golpes en el pecho al sumidero de despropósitos: así está el fútbol español

tebas rubiales

Todo era un camino de rosas hasta que en la última jornada de LaLiga Smartbank se tuvo que suspender el Deportivo vs Fuenlabrada por los ya conocidos casos de coronavirus que afectaron a varios integrantes de la plantilla madrileña. Hasta ese momento, todo eran golpecitos en el pecho de lo bien que había vuelto el fútbol español tras el confinamiento. Pero aquella decisión, tan justa para una de las partes y tan sumamente injusta para otras, ha desencadenado un caos monumental que no tiene visos de terminar apaciguándose.

El Deportivo se quejaba porque había descendido a Segunda B en los despachos, sin posibilidad de competir en igualdad de condiciones con el resto de sus rivales, que ganaron sus respectivos encuentros y mandaron a los gallegos a la categoría de bronce. Seguramente lo más apropiado hubiese sido suspender esa última jornada en horario unificado, pero las prisas por jugar y el protocolo, según el prisma, la bandera y la voz cantante que lo interprete, decidieron que se aplazara.

En ese partido, además del posible descenso coruñés, estaba en juego la clasificación a los playoffs del Fuenlabrada, que con el triunfo del Elche y sin haber jugado en Riazor, se quedó fuera sin haber jugado. Un punto le separa del sueño de pelear por el ascenso. Hace unos días LaLiga parecía suspender de manera definitiva el choque alegando fuerza mayor e iba a ser el Elche quien finalmente terminara en la sexta posición. Hoy, el Comité de Competición ha dicho que se juega. Este mismo miércoles, para ser exactos.

En medio del revuelo, Tebas ―del que también se dijo que incluso podía dimitir, aunque únicamente fue humo― y compañía llegaron a agradecer al Fuenlabrada que renunciara a la sexta plaza en beneficio del Elche, un comunicado que rápidamente salieron a desmentir tanto los futbolistas azulones como su presidente como absolutamente todos. Entre tanto, el Deportivo solicitó que se anularan los descensos de esta temporada y, de regalo, que bajara el Fuenlabrada por «conductas contrarias al buen orden deportivo». Los deportivistas anunciaron que pelearían hasta el final, y con todo, por mantener su plaza en LaLiga Smartbank. La RFEF de Rubiales, por su parte, vería con buenos ojos una Segunda División de 24 equipos (Dépor y Numancia se salvarían).

El fútbol español vive enfrascado, desde el pasado 20 de julio, en un conflicto de intereses que aunque parezca que toque su fin con el duelo que finalmente disputarán este miércoles Dépor y Fuenla, no habrá hecho más que empezar. Todos se suben al carro de las protestas, de las reivindicaciones, de quién es el más o menos perjudicado por la situación. En la prensa, un poco más de lo mismo: están los que siguen las órdenes que dicta Tebas, las redacta y las lanza al mundo como si de un axioma se tratara. Los medios afines a cada institución defienden lo suyo, todos tienen su verdad.

Por pedir, que no quede. Comunicado oficial por aquí y comunicado oficial por allá. En un contexto como el que se está viviendo no sólo en España, en el que supuestamente habría que arrimar el hombro, lo único por lo que miran los clubes es por su ombligo. Hasta las últimas consecuencias, más o menos como sucede en esta sociedad irresponsable y egoísta, pero extrapolado al fútbol. Cero gestos, sólo reclamaciones. Por pedir, que no quede. Hasta el Espanyol, que no pinta nada en todo este asunto, ¡ha solicitado que se eliminen los descensos en Primera!; porque sí: por si suena la flauta, porque quien no llora no mama.

Bienvenidos a la nueva normalidad del fútbol español.

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Fernando Castellanos

Periodismo deportivo en vena. En NdF desde 2006. Hacer todo lo que puedas es lo mínimo que puedes hacer.