La marcha de Cristiano Ronaldo supuso un antes y un después en el Real Madrid. Al portugués le sustituyó la naíf esperanza de Florentino Pérez, que dejó en manos de Benzema, Bale y Vinicius la ardua tarea de lograr el medio centenar de goles que CR7 enchufaba año tras año. En realidad ese papel de líder también debió asumirlo, seguramente, un Asensio a rachas que en lo que va de temporada ha asumido un papel secundario autoimpuesto ante la sorpresa de quienes esperaban de él un paso adelante. Y después está Isco, uno de los mayores talentos de la plantilla blanca, que anda metido en follones con el entrenador, con un pie más fuera que dentro de cara a la próxima campaña. Modric, que empezó regular, se ha ido entonando ahora que se viene lo más jugoso del curso.

Y es que el Madrid ha dejado de ser un drama. Con febrero recién comenzado, la confianza se ha instalado en Chamartín justo el mes en el que más cuesta arriba se pone el calendario. Desde abril de 2018 que los madridistas no encadenaban cinco victorias seguidas, cuando Zinedine Zidane ocupaba el banquillo. Los buenos resultados han provocado que las dudas que sobrevolaban en Solari hayan remitido hasta nuevo aviso, aunque recientemente ha habido opiniones que aplaudían las decisiones del argentino en sentar a pesos pesados del vestuario como Marcelo o los citados Asensio o Isco. Y de darle minutos a Vinicius, cuya progresión, a sus 18 años, es un encantador hallazgo.

Pero no vale lanzar las campanas al vuelo porque luego pasa lo que pasa: que aseguras que este Real Madrid es mejor que el Barcelona de Guardiola y el paso del tiempo te pinta la cara. Eso se llegó a escribir en septiembre después que el entonces cuadro dirigido por Julen Lopetegui se impusiera a la Roma por 3-0. Pero ni tan calvo ni con dos pelucas. No hay que olvidar que la campaña pasada, en campeonato doméstico, el equipo de la capital cuajó una actuación desconcertante tirando a mediocre, por llamarlo de alguna manera, y que fue la Champions League, una vez más, la que terminó salvando los muebles de un proyecto al que muchos veían síntomas de agotamiento.

Este año parece que la historia se repite y que a la hora de la verdad, el Madrid llega como un tiro. El miércoles se enfrenta al Barcelona (6/2) en el Camp Nou en la ida de las semifinales de Copa y el sábado mide sus fuerzas en Liga ante el Atlético (9/2), pudiendo superar a los colchoneros en la clasificación y situarse segundo en caso de vencer. Se espera pues, un mes del que puede salir muy bien parado o escaldado. La eliminatoria contra el Ajax (13/2), la vuelta copera en el Bernabéu (27/2) y otro clásico para inaugurar marzo (2/3), esta vez liguero, lo rubricará el desenlace europeo (5/3) por estar en cuartos. Si los blancos salen indemnes de esta agitada agenda de partidos, que a nadie le quepa la menor duda que entonces sí, habrá vuelto.

En NdF | Las ganas de Vinicius

Sobre el autor Ver todos los posts

Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.