A qué equipo no le ha pasado eso de dejar marchar a un futbolista que posteriormente ofrecería un excelente rendimiento en otro club, pero en el Inter es algo que llegó a convertirse en costumbre, incluso con más de un futbolista que llegaría a alzar el Balón de oro. Perfecto exponente del Calciomercato llevado a su máxima expresión, el ir y venir de futbolistas en el club nerazzurro provocó que se escapase más de uno y más de dos jugadores que serían figuras en otros clubes, hasta el punto de que podríamos formar un XI tremendamente competitivo.

Esta tendencia ha vuelto a ser noticia en los últimos días tras la exhibición de Nicolo Zaniolo en Liga de Campeones con la camiseta de la Roma, con la que marcó un doblete al Porto. Zaniolo pertenecía a la disciplina del Inter hasta el pasado verano, cuando Monchi, avispado él, quiso incluirlo en la operación del traspaso de Nainggolan al club milanés, el cual se deshizo alegremente del joven futbolista de la Toscana por un valor de apenas 4,5 millones de euros. Hoy es una de las promesas del fútbol italiano y la afición del Inter está que trina. Y todo esto solo un año después de que Piero Ausilio, director deportivo, declarase tras su millonario traspaso del Liverpool al Barcelona que la venta de Coutinho (uno de nuestros próximos protagonistas) “es el mayor arrepentimiento en 20 años para el Inter”. Veinte años que han dado para muchas ventas poco provechosas como las que vemos a continuación.

Angelo Peruzzi


Llegó al Inter en 1999 para sustituir a Pagliuca tras una destacada y exitosa trayectoria en la Juventus, donde había estado con el que sería también su técnico en el Inter, Marcello Lippi. Considerado uno de los mejores porteros del mundo, protagonizó una buena campaña en la portería nerazzurra pero el club decidió venderlo un año después a la Lazio y traer de vuelta a Frey, portero francés cedido al Hellas Verona. Sólo duró un año como titular en Milán mientras que Peruzzi siguió brillando durante siete temporadas en la Lazio, aunque el Inter no tardó demasiado en encontrar otro gran portero en la figura de Francesco Toldo.

Jocelyn Angloma


Era complicado ser lateral derecho en un equipo que contaba con Zanetti y en el que la leyenda interista Bergomi daba sus últimos coletazos en el Giuseppe Meazza, pero no dudó el conjunto italiano en firmar al francés Angloma en 1996 tras su buen hacer en el Torino. Sólo estuvo un año en el Inter antes de marchar al Valencia, donde a pesar de sus 32 años se mantuvo durante cinco temporadas a un gran nivel, llegando a dos finales de la Liga de Campeones con el conjunto ché como un indiscutible en el costado derecho.

Leonardo Bonucci


El hoy laureado central de la Juventus pasó por las inferiores del Inter antes de debutar con el primer equipo, pero la competencia de Walter Samuel, Córdoba y Materazzi allá por 2005 hizo que se buscase los minutos por otros lares como cedido. El Inter no le veía hueco en el club y decidió incluirlo en la operación con el Genoa por Diego Milito y Thiago Motta. El equipo genovés, a su vez, lo cedió al Bari donde brilló hasta el punto de que la Juventus se lanzó a por su fichaje, lo que con el tiempo demostró ser todo un acierto.

Matthias Sammer


Tras destacar en Alemania con el Stuttgart y llegar a la final de la Eurocopa de 1992 con la Mannschaft, el líbero fichó por un club como el Inter que tenía gran tradición teutona con los Rumenigge, Brehme, Klinsmann o Matthaus. Sólo duró media temporada en el club y no por su rendimiento, marcando incluso cuatro goles en once partidos, pero no logró adaptarse a Italia y volvió a Alemania para vestir la camiseta del Borussia Dortmund, con la que ganó la Liga de Campeones y el Balón de Oro.

Fabio Cannavaro


Ya era un gran defensa cuando en 2002 fichó por el Inter debido a los problemas económicos del Parma, y ofreció un buen rendimiento en el Meazza durante dos temporadas a pesar de los problemas con las lesiones del segundo año. Pero el Inter lo traspasó sorprendentemente a la Juventus donde se convirtió en el líder de la defensa del equipo de Capello, como también lo fue de la selección italiana campeona del mundo en 2006, meses antes de ganar el Balón de oro.

Roberto Carlos


Llegó del Palmeiras en 1995 con 22 años y mostró sus tremendas cualidades, pero fue un año muy difícil para el club (séptimo en liga) y tuvo sus diferencias con el técnico Roy Hodgson, que prefería alinearlo como centrocampista. La salida fue la solución después de que Capello se lo llevase al Real Madrid para su nuevo proyecto en España por apenas 500 millones de pesetas. En el Bernabéu se convirtió en uno de los mejores laterales de la historia.

Andrea Pirlo


Tras destacar en el Brescia, el Inter se llevó en 1998 a un joven Pirlo de 19 años que no obstante no encontró hueco en el club nerazzurro, por lo que fue cedido en dos ocasiones: primero al Reggina y después de vuelta al Brescia, donde tuvo la oportunidad de jugar junto a Roberto Baggio y donde su técnico, Carlo Mazzone, hizo un movimiento vital en su carrera al colocarlo como mediocentro organizador. Pero a pesar de su buen hacer no contaron con él en el Inter, que lo vendió al gran rival AC Milan sin saber que se convertiría en uno de los mejores centrocampistas que ha dado Italia.

Clarence Seedorf


Tras tres buenos años en el Real Madrid, el club lo traspasó al Inter en el mercado de invierno del año 2000 por una elevada suma. Lippi convenció al holandés al prometerle que sería su mediapunta, puesto que le seducía más que el que solía desempeñar en el Bernabéu. Pero no fueron buenos años para el Inter y Lippi duró poco en el banquillo del Meazza. Tras dos años y medio, el Inter lo traspasó al Milan en un surrealista intercambio por Francesco Coco. En el mismo campo, pero con otra camiseta, Seedorf fue pieza clave junto a Pirlo de un gran centro del campo rossonero.

Philippe Coutinho


Aunque no vive su mejor momento en el Barcelona, nadie duda del talento de un Coutinho que llegó al Inter con sólo 18 años procedente del Vasco da Gama. Buscó minutos como cedido en el Espanyol, y tras destacar en la Liga regresó al Inter donde no encontró continuidad, por lo que fue traspasado al Liverpool. Cinco años después, los reds lo vendieron por un dineral al club azulgrana tras brillar en Anfield.

Robbie Keane


Marcello Lippi decía en el año 2000 que el Inter buscaba jóvenes jugadores con proyección y que Robbie Keane era de lo mejor que habían visto, por lo que firmaron a este futbolista irlandés que destacaba en la Premier con el Coventry. Su comienzo fue bueno, marcándole a la Lazio en la Supercopa a los dos minutos de partido, pero no se adaptó al fútbol italiano y regresó a Inglaterra tras sólo media temporada, donde se convirtió en uno de los nombres importantes de la Premier con las camisetas de Leeds, Liverpool y, sobre todo, el Tottenham.

Dennis Bergkamp

Ya era una estrella en Europa tras ganar la UEFA con el Ajax y destacar en la Eurocopa de 1992 con Holanda, y toda Europa andaba tras sus pasos cuando decidió que quería jugar en la que entonces era la mejor liga del mundo, por lo que firmó por el Inter en 1993. No se adaptó al fútbol en Italia y su relación con los tifosi y la prensa transalpina no fue la mejor en sus dos temporadas como nerazzurro, aunque le dio tiempo a marcar ocho goles en la UEFA en su primera temporada que ayudaron al Inter a levantar el título. La llegada de Moratti al club supuso una revolución que incluyó su traspaso al Arsenal, donde se convirtió en leyenda de los gunners.

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Gabriel Caballero