Isco se desentiende del sufrimiento

Isco-Marcelo

El problema fue subestimar al Betis. De no ser así, nadie se hubiese llevado las manos a la cabeza cuando acechaba el final del partido y el empate a uno reinaba en el marcador. El equipo de Pepe Mel puede ser lo que quieras, pero no un conjunto que se amilane ante escenarios que a muchos les provocan miedo. En el Bernabéu, en el debut oficial de Carlo Ancelotti y su ambicioso proyecto, con los objetivos de todas las cámaras centrándose una vez más en el banquillo, el adversario podía parecer lo de menos. Y fue lo de más. Los verdiblancos pusieron el fútbol, las ocasiones y la ventaja goleadora. También se llevaron la palma en cuanto a ocasiones marradas, seguramente las que hubieran provocado un prematuro dolor de cabeza a Carletto justo cuando con mejores sensaciones —respecto a su némesis, claro— aterrizaba al inicio de campeonato su equipo. Pero al final, apareció uno de los recién llegados, Isco, para desentenderse del sufrimiento y alegrar la noche (2-1) al Real Madrid.

La decisión de otorgar la titularidad a Diego López y sentar banquillo a Iker Casillas será, de aquí en adelante, el principal foco de atención de medios de comunicación y aficionados. Hasta que la situación se suavice, o estabilice, será el debate en el que muchos se refugiarán para no prestar atención a lo realmente trascendente, que es el juego madridista sobre el terreno de juego. Y ahí, realmente, poca incidencia tiene un guardameta salvo a lo que su cometido se refiere. Por ello, que el árbol no impida ver el bosque. Y sí, anoche los blancos mostraron su cara B, una que dista de lo ofrecido durante una elogiosa pretemporada. Obviamente, estamos en agosto, el gatillo recién ha sido apretado y extraer conclusiones pretenciosas tras noventa minutos de irregular fútbol sería injusto. Tiempo al tiempo, porque no todos los rivales van de verdiblanco, tienen el estilo implantado y demuestran tanta desfachatez como el Betis. Su partido mereció más que esta simple retahíla de alabanzas. Pero promete dar guerra, sin duda.

Cedrick, famoso por haber costado 1,21 euros cuando en realidad costó más, fue un quebradero de cabeza para la zaga blanca, sobre todo para un Ramos al que retrató en el primer gol, que sirvió en bandeja a Jorge Molina. El congoleño hizo lo propio poco después con Carvajal, pero en esta ocasión Verdú no atinó. El central y el lateral formaron junto a Pepe y Marcelo la línea defensiva blanca, vulnerable ante la constante insistencia bética. La igualada llegó tras una gran jugada colectiva en la que Isco asistió a Benzema, que superó a un Andersen más eficaz que en los últimos envites. El benalmadense había recibido el pase de Marcelo en una conexión que se repitió en las postrimerías. Llegó cuando el Madrid lo había probado todo, sustituciones y balones a la madera inclusive, como uno de Ronaldo en respuesta a otro del encorajado Nosa. Resolvió el testarazo de Isco cuando las fuerzas rivales flaqueaban, cuando el Madrid del arreón final salió a escena. No es nuevo, pero sí efectivo.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.